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sábado, 10 de junio de 2017

Las nefastas y casi imparables consecuencias de la creciente temperatura de mares y océanos



Mitigar las consecuencias está en nuestras manos, pero el escenario no es muy esperanzador

Cada verano, al llegar los primeros baños, nos repetimos que el Mediterráneo ya es una bañera. Es un tópico, pero fotografía una realidad que, además, no afecta sólo al Mare Nostrum. Las aguas del planeta se están calentando y eso es un problema inmenso.

En el primer informe sobre la situación de los océanos, encargado por la Unión Europea, se denuncia un calentamiento de las aguas de la Tierra en consonancia con la subida general de las temperaturas del planeta. No se calientan sólo las aguas de superficie, sino que también las más profundas, un hecho nuevo y potencialmente muy desestabilizador para el equilibrio térmico.


En el puerto de Sydney Harbour miden por dónde llegaba el agua en 1920, por donde en 2006 y hasta dónde llegará en 2050 de no tomar medidas
Se estima que el calentamiento de los océanos sea responsable del 25% de la subida de las aguas de los últimos 50 años. Al final de este siglo se prevé un aumento del nivel de las aguas marinas de entre 28 y 131 centímetros, según los diferentes escenarios de crecimiento de las temperaturas. Una subida de dos metros sería suficiente para sumergir Florida o Bangladesh.




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