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viernes, 7 de julio de 2017

El cambio climático puede frenarse a escala individual


Las consecuencias sociales, económicas y ambientales del desperdicio de alimentos son graves para Medio Oriente y el norte de África, que depende mucho de las importaciones, tiene limitadas posibilidades de aumentar la producción y sufre escasez de agua y de tierras cultivables. Reducir la pérdida de alimentos es fundamental para tener sistemas de alimentación sostenibles y lograr la seguridad alimentaria.




No es ningún secreto que el mayor responsable del cambio climático es la codicia: de las mayores corporaciones privadas del mundo, que ciegamente buscan obtener un ilimitado rédito económico, y de dirigentes políticos, que también ciegamente están dispuestos a mantener su poder a cualquier costo. Pero la gente de a pie puede ayudar a enlentecer esta carrera infernal.

El desperdicio de alimentos se instaló como una costumbre peligrosa, pues compramos más de lo que necesitamos en los supermercados, lo que hace que las verduras y las frutas se terminen pudriendo en casa, u ordenamos más de lo que podemos comer en los restaurante

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