Ante la ola de protestas contra la detención de niños migrantes y la separación de familias, el presidente estadounidense se vio obligado a firmar una orden ejecutiva para mantener unidas a las familias migrantes, aunque serán de todas maneras detenidas al cruzar la frontera sin autorización legal.
Los migrantes y sus hijos compartirán la misma suerte en los centros de detención: el hostigamiento por parte de los agentes migratorios, el hacinamiento y la insalubridad, pero juntos. Ya nada podrá borrar el trauma y los maltratos que han vivido los niños que fueron separados de sus familias y encerrados en los centros de detención.
El encarcelamiento de niños migrantes en Estados Unidos es sin duda, la expresión más descarnada y cruel de la política migratoria de Donald Trump. Durante varios días, la prensa estadounidense e internacional ha mostrado ante el mundo a los miembros de ICE y la policía fronteriza deteniendo familias, separándolas y encarcelando menores de edad.
Verdaderos centros de concentración administrados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos han sido edificados en 17 estados de Estados Unidos para “alojar” a los niños detenidos.
Según las cifras oficiales, hay 12 mil niños en instalaciones del gobierno de Estados Unidos ahora mismo, de los cuales unos 2 mil 342 que ingresaron por la frontera entre mayo y junio fueron separados de sus padres

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