Los resultados arrojados por las últimas encuestas han sacudido el panorama de las internas entre los partidos tradicionales y los pretendidamente renovadores.
A un mes de las elecciones internas las encuestas afinan sus datos y coordinan sus publicaciones. Los partidos las miran de reojo y los medios no saben cómo manejarlas. Sin embargo, y a pesar de su excepcional pérdida de confianza, las encuestas siguen marcando el timing de las campañas.
El 14 de mayo pasado tres empresas consultoras hicieron públicos sus últimos análisis. Lo que habitualmente en Uruguay sucede a cuentagotas, esta vez sucedió al unísono. Si bien en los grandes números hay estabilidad en las últimas tendencias, como que el Frente Amplio (FA) y el Partido Nacional (PN) son quienes se disputan el Gobierno y el Partido Colorado (PC) mantiene su rezago, se hicieron presentes algunos “microterremotos”, especialmente en la interna del Partido Nacional.
El Frente Amplio sigue siendo el partido con mayor adhesión ciudadana en cuanto a intención de voto por partido, pero aún está lejos de los resultados ante esa misma pregunta en la previa del ciclo electoral anterior. Esto es lo que lleva a la gran mayoría a creer, casi con seguridad, que se tendrá un Parlamento sin mayorías partidarias. Sin embargo, lo que a fines del año pasado para muchos era certeza, hoy la posibilidad de derrota del FA en segunda vuelta no es improbable. Ello abre un nuevo escenario político, desconocido hasta ahora: la posibilidad de un Gobierno del Frente Amplio sin mayorías, y una oposición de derecha con mayorías parlamentarias. En ese contexto, se abre la puerta a escenarios de bloqueos e instrumentos de juicios políticos que hasta ahora en Uruguay, a contramano de la región, no se han visto.

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