Pero en nuestros tiempos modernos los regímenes totalitarios son sustituidos por doctrinas psicológicas y redes sociales del gran mercado que anestesian aquella rebeldía humana, la suavizan y le dan vuelta de tornillo, y la vuelven contra sí, y es así como los pobres se avergüenzan de sí mismos y entonces simpatizan con su verdugo y sus lujos en un conformismo generalizado. La política es trivialidad en donde solo importa la cara más sonriente y la inteligencia vale un carajo. Y entonces las inequidades del planeta, las serias discusiones sobre el cambio climático son necedades de las que nadie quiere saber así se sepa que la naturaleza ya no recomienza y el siglo xxi es el del agotamiento. Hoy nadie se indigna con su miseria, muy ocupados están pedaleando su tren de vida con sus vagones de deudas aquí y allá, la vida es estar pagando deudas. Vivimos con nuestras pagas salariales para estar pagando una deuda tras otra y así el ciclo de la vida vive presa en forma de servidumbres voluntarias del gran sistema financiero. Los salarios no son para vivir sino para pagar deudas.
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