dissabte, 28 de desembre del 2019

Radiografía de Mali: tormentas de arena y anhelos de paz


En 2018, según ACNUR, los malienses fueron el segundo grupo de migrantes en llegar al Estado español a través del Mediterráneo, dejando atrás un país sumido en un conflicto armado que amenaza con derivar en limpieza étnica


“El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios solo se encuentran en Tombuctú”. Este proverbio maliense recuerda las centenarias rutas comerciales que hoy en día se han convertido en el epicentro de un conflicto que, de no ser por los atentados yihadistas reflejados en los medios de comunicación, sería poco probable que se conociese. Y eso a pesar de haber causado más de 6000 muertes y 260.000 personas refugiadas —120.000 desplazadas internas— según datos estimados por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de las Naciones Unidas, en un país de fuertes contrastes y con solo 20 millones de habitantes.




Las legendarias ciudades de Tombuctú y Gao han sido faros culturales del África Occidental y referentes para miles de viajeros que recorrían el imponente río Níger en busca de las raíces de la humanidad. Lugares que sirvieron de inspiración al pintor mallorquín Miquel Barceló o que acogieron una de las primeras universidades del mundo –la Madrasa de Sankore-, se han convertido en el epicentro del mayor grupo yihadista contemporáneo, Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y sus aliados regionales; provocando una guerra que está socavando la convivencia histórica entre las diferentes etnias y clanes.

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