divendres, 31 de gener del 2020

Chile. La ilusoria y mezquina alternativa del «progresismo»


Una de las reacciones del establishment a la rebelión popular iniciada el 18 de octubre pasado es la que procede de quienes se definen a sí mismos como pertenecientes al campo del «progresismo». Es decir, de aquellos que, limitando su crítica a los males del «neoliberalismo» o buscando solo morigerar sus excesos, abogan por un capitalismo «con rostro humano», que sea capaz de acoger y satisfacer las demandas de la inmensa mayoría que aspira a acceder a una vida digna y segura, con los estándares de confort propios del siglo XXI.




Fuertemente traumatizados por la derrota de la izquierda en 1973 y por el fracaso de los «socialismos reales», con los que se identificaron muchos de ellos en el pasado, estos «progresistas» no solo descartan la posibilidad de que para satisfacer dicha aspiración ciudadana sea necesario terminar con el capitalismo. Por el contrario, han llegado incluso a considerar al sistema de explotación y depredación capitalista que impera hoy en el mundo como el más conveniente fundamento social posible para la vida humana en el planeta.

De allí que, completamente ciegos ante los grandes males y amenazas asociadas a este sistema, como la ominosa desigualdad social que excluye de los beneficios del progreso a una proporción cada vez mayor de seres humanos -los «condenados de la tierra» a que aludía Franz Fanon-, la creciente transformación de las fuerzas productivas en terroríficos medios de destrucción masiva o la formidable catástrofe ambiental que se desarrolla ante nuestros ojos, se empeñen hoy vanamente en «salvar al capitalismo de los capitalistas»

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada