dilluns, 27 de gener del 2020

El disparatado paseo de Guaidó por una Europa fracturada


Este 23 de enero se cumplió un año de la autoproclamación de Juan Guaidó frente a una calle del este caraqueño.

Muchas operaciones fallidas y promesas incumplidas arrastra consigo el diputado, quien luego de recibir todo el apoyo económico y político de Estados Unidos durante 2019, no logró cumplir los objetivos planteados.

El cuadro internacional en el que se suscitó la autoproclamación de Guaidó es muy diferente al actual: las tensiones con Irán no habían escalado hasta el punto actual, el juicio político a Trump parecía todavía lejano y no habían estallado las protestas antineoliberales en América Latina, que colocaron contra la pared a los gobiernos respaldados por Washington en Colombia, Chile y Ecuador.

La mezcla entre radicalización de conflictos geopolíticos y la ineptitud de Guaidó provocó que el año 2020 venezolano iniciara con un inesperado viaje para intentar oxigenar la figura del autoproclamado, ampliamente cuestionada luego del revés en la Asamblea Nacional el 5 de enero y la instalación de la Mesa de Diálogo Nacional meses atrás.




Después de pasar por Colombia, Guaidó cruzó el Atlántico para asistir a distintas reuniones con la burocracia de la Unión Europea en Bruselas. En el proceso, también asistirá al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), famoso por reunir cada año a lo más granado de la oligarquía financiera mundial.

Suele decirse que Europa es un gigante económico, un enano político y un gusano militar. Una definición que se confirma por la vía de los hechos tras el seguidismo ciego a las directrices de Estados Unidos en Irán, Venezuela y otros países víctimas de asedio.

Muy probablemente los asesores de Guaidó le han recomendado que entre más reuniones sostenga con dirigentes europeos, mejor será el resultado político de su «gira», un razonamiento que solo concluye en el efectismo. Porque, de todas formas, se trata de convencer a la Unión Europea para que tome medidas más agresivas contra Venezuela, como si ya el reconocimiento de un interinato ilegal que ha intentado fracturar la Constitución venezolana no fuese lo suficientemente grave.

Guaidó viajó a un bloque europeo en proceso de fragmentación política e institucional, con claras tendencias hacia la dictadura y el neofascismo. Y nada bueno puede salir de ahí.

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