dissabte, 8 de febrer del 2020

Democracia en Peligro, nominada al Oscar, expone la guerra de versiones en Brasil


Con solo treinta y seis años, la cineasta Petra Costa ya es una veterana. Tras Elena (2012) y  O olmo e a gaivota (2015), Costa demuestra con “Democracia en peligro» estar en sintonía con el presente y ocupa un lugar destacado en el debate brasileño.

El olmo y la gaviota, codirigido con Lea Glob, superó el circuito cinematográfico convirtiéndose en un evento gracias a la estrategia adoptada por las directoras para su promoción: un video difundido en las redes sociales en el que celebridades reclaman el derecho sobre sus cuerpos, integrando así una serie de movilizaciones de mujeres articuladas en las redes, pantallas y calles del país que se conocieron como la primavera feminista.




Si consideramos que en 2019 el cine ha sufrido los reveses más duros desde el gobierno neoliberal de Collor de Mello- responsable del apagón en la producción a principios de los 90- podemos tener la dimensión del efecto «Democracia en peligro». No es casualidad por lo tanto que le haya tocado a Petra y su film, producido por el gigante del streaming Netflix, representar a Brasil en los Oscar.

“Democracia” recupera algunos aspectos y señala direcciones que Petra no había transitado en trabajos anteriores. La película comparte una estructura íntima y autobiográfica con Elena. Pero aquí, la voz de la directora se mezcla con otras voces, de brasileños anónimos y célebres, en el período convulso que comprende desde las protestas de junio de 2013 (movimientos masivos en las calles del país después del anuncio del aumento de las tarifas de autobuses en la ciudad de São Paulo) al impeachment de la presidente Dilma Rousseff.

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