Es posible que el nuevo sistema de partidos muera sin haber nunca madurado. Los actores de ese sistema parecen haber muerto políticamente, sin haberse nunca consolidado. En cierta forma, es un destino trágico pues es el descongelamiento permanente del sistema partidario el que permite que estos nuevos actores aparezcan, pero será la misma dinámica la que explicará luego su propia desaparición. En el Perú político parece que es posible morir sin crecer
Nueva Sociedad, 7 de febrero, 2020.- Cuando en abril de 2019, Alan García decidió escapar de la justicia acabando con su vida, el elenco reciente de la política peruana dio, sin saberlo, un decidido paso hacia su desaparición. Las elecciones del 26 de enero confirman esta tendencia. La crisis del fujimorismo, la enorme fragmentación y dispersión del voto, y la sorpresa del Frente Popular Agrícola del Perú (FREPAP), con tonalidades milenaristas, se suman a una reconfiguración del eje izquierda/derecha en el país.
El congreso peruano que ha surgido de la votación del 26 de enero pasado, producto de la disolución constitucional del Parlamento, puede ser resumido en dos palabras: fragmentado y desnacionalizado. Mientras que en 2016 fueron seis los partidos que lograron ingresar al Parlamento, esta vez han sido nueve las organizaciones políticas que han superado la valla electoral. Mientras que en 2016 las tres primeras fuerzas políticas acumulaban 84% de las bancas; hoy los tres primeros alcanzan solo 47%. Mientras que hace cuatro años la primera fuerza política logró 56% de los escaños, el 26 de enero el partido más votado ha obtenido tan solo 19% de los asientos en el Parlamento.
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