Varias cuestiones han saltado a la luz pública a raíz del anuncio por parte de colectivos y grupos feministas sobre la realización, el próximo 9 de marzo, de un paro nacional cuyo objetivo es dejar muy en claro la importancia de la mujer en la sociedad, tanto en la economía como en los ámbitos culturales y sociales, además, de la continuación del reclamo por sus derechos históricamente negados o vilipendiados, por el fin de la violencia machista y la urgencia de poder superar la reproducción del sistema patriarcal que las oprime.
Desde las primeras horas posteriores al anuncio del paro, diferentes grupos sociales, instituciones, dependencias de gobierno y empresas, se manifestaron en favor de él, con la muy sugerente anuencia de que daban libre el día a las mujeres trabajadoras y estudiantes, o dicho en otras palabras, los hombres dirigentes de esas instituciones, dependencias, empresas y demás, daban su “permiso” para que las mujeres salieran a protestar, resultando no sólo un acto de burla elemental, si no que además, una muestra más del cinismo sistémico respecto al reclamo de las mujeres sobre lo inverosímil del orden social-económico, pues muchas (si no es que todas) de esas manifestaciones de “apoyo”, surgieron justamente de empresas, instituciones y dependencias señaladas como machistas, defensoras de acosadores-violadores, violentas y criminalizadoras del movimiento feminista y explotadoras de la mujer trabajadora...
Esa insensibilidad es una de las razones por las cuales el movimiento feminista se radicaliza y efectúa actos llamados separatistas (sólo de mujeres) para enfatizar sus demandas y que sean el foco de atención, y no la dispersión mediática machista, que de una u otra forma, busca maneras de tergiversar la información y criminalizarlas por reclamar sus derechos. Las muestras oportunistas por sí solas dejan clara la razón feminista al denunciar esa violencia simbólica y sistémica sobre la mujer, el reclamo a los hombres machistas, al patriarcado y al machismo en general, no son caprichos ni exageraciones, son fundamentos para una verdadera revolución en pleno siglo XXI, y ante esto, quienes en verdad deseamos un mundo mejor (mujeres y hombres), no podemos permanecer inmóviles o indiferentes

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