Ubicada al norte de Italia, Lombardía registra 3.776 muertos, hospitales colapsados y ha tenido que abrir las iglesias para alojar los ataúdes de los fallecidos.
Servindi, 25 de marzo, 2020.- «Cuando estás en este punto te das cuenta de que no eres suficiente. Somos 100 anestesistas, estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, pero tal vez no sea suficiente», dice el doctor Lorenzo Grazioli.
El testimonio de Grazioli puede no ser esperanzador; pero es el reflejo del trabajo intenso que realizan a diario los especialistas de la salud para frenar el avance del covid-19 en Italia, el país que se ha convertido en el nuevo epicentro de la pandemia con más de 53.000 infectados y más de 4800 muertos.
Lorenzo Grazioli trabaja en el hospital Papa Giovanni XXII, en la ciudad de Bérgamo, en Lombardía, la región más afectada por el virus en el país. Solo en esta región, cuya capital es Milán, se ha registrado la muerte de 3,776 personas y 18,910 infectados.
«Nunca me había sentido tan estresado en mi vida. Soy intensivista, y estoy bastante acostumbrado a los momentos intensos, las personas se encuentran críticas y mueren sin ningún tratamiento», se lamenta Grazioli.
Pese a que el hospital Papa Giovanni XXII es uno de los nosocomios más avanzados de Europa, cada día reciben entre 50 y 60 pacientes —la gran mayoría graves—, por lo que han visto colapsado su sistema de atención.

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