dijous, 12 de març del 2020

El mito del ‘crecimiento económico’ en América Latina


Hace algunas semanas, en Chile, el presidente Sebastián Piñera afirmó: “Yo sé que algunos creen que el crecimiento económico no es un elemento central, yo quiero discrepar” (1). A su juicio es indispensable para financiar un aumento del gasto social, y sólo consiguiéndolo se podrá responder al estallido ciudadano. Casi al mismo tiempo, del otro lado de los Andes, el presidente de Argentina, Alberto Fernández afirmaba que el país primero debe crecer económicamente para poder enfrentar sus dos mayores problemas, la deuda externa y la pobreza (2). En cambio, en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro estaba decepcionado en saber que el país creció muy poco (apenas 1,1 % en 2019, o sea por debajo del gobierno anterior; (3). Bolsonaro exige crecer más en este año.




De ese modo, la discusión se centra en cuánto crecimiento es necesario, cómo lograrlo, cómo distribuir sus beneficios, y así sucesivamente. Los problemas no están en las condiciones sociales o en la arena política sino en que el país no creció lo suficiente o ese crecimiento fue desbalanceado, como se está discutiendo ahora en Chile o Brasil. Otras voces, que cuestionan los modos de hacer política, de todos modos razonan apegadas al mismo mito pero postulan un camino distinto suponiendo que puede lograrse ese crecimiento reduciendo la pobreza, como anuncia el nuevo gobierno de Argentina.

Pero casi nadie aborda la cuestión de fondo: ¿las alternativas necesarias deben depender necesariamente del crecimiento económico? ¿Es iluso pensar opciones de cambio más allá del crecimiento? Es más, tampoco se debate si esa obsesión con el crecimiento no sería una de las causas del estallido social.

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