Servindi, 9 de marzo, 2020.- Uno de los temas que más se discutió en la última edición de la Conferencia de las Partes (COP25) fue la creación de un mercado de carbón. El modelo, promovido por el Pacto Verde que impulsa la Unión Europea, busca crear un impuesto a la importación de productos cuyo proceso de fabricación implicara la emisión de CO2.
Aunque la meta, según la Unión Europea, es desalentar la creación de productos con alta emisión e incentivar a las industrias nacionales limpias, dos de los países que se mostraron más reticentes fueron los Estados Unidos y China, dos naciones que desde hace una década viven una guerra arancelaria para la exportación mutua de sus productos, además de que son dos de los más emisores del planeta.
Aunque la Unión Europea aún debe definir cómo se distribuiría en los distintos países la cuota de carbono permitida, lo que ya se ha señalado generaría un potencial mercado de especulación sobre los bonos del carbono. En medio de esta disputa, una nueva entidad ha alzado la mano para pedir explicaciones ante esta medida: la Organización Internacional del Comercio (OMC).
Como en la mayoría de discusiones sobre medidas vinculadas a la lucha contra el calentamiento global, los intereses económicos suelen intervenir. Ante el potencial mercado de carbono, China y EE.UU., así como alguna otra potencial industrial, ha amenazado con elevar los aranceles al ingreso de productos importados si sus propias exportaciones son gravadas con un impuesto por sus emisiones.

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