En la última década hemos asistido a un aumento sin precedentes de la desigualdad en casi todos los países, lo que refleja una combinación de represión salarial, rentismo corporativo y concentración de la riqueza.
La crisis del coronavirus es ante todo una amenaza para la salud pública, pero también es, y cada vez más, una amenaza económica, señala la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), en un informe que concreta que en el horizonte de la economía mundial planea la pérdida de un billón de dólares, en el mejor de los casos
La UNCTAD sostiene que superar esta crisis requerirá no solo de medidas macroeconómicas, sino también de políticas correctivas y reformas institucionales destinadas a construir un crecimiento robusto, sostenido, equitativo y respetuoso con el clima, informa Mark Garten en Noticias ONU.
Según el informe, el COVID-19 desencadenará una recesión en algunos países y una desaceleración del crecimiento anual global por debajo del 2,5 por ciento, a menudo tomado como el umbral de recesión para la economía mundial,
“La duración y la profundidad de la crisis dependerán de tres variables: cuán lejos y cuán rápido se propagará el virus, cuánto tiempo pasará antes de que se encuentre una vacuna y qué tan efectivos serán los encargados de formular políticas para mitigar el daño a nuestra salud y a nuestro bienestar físico y económico”, señalan los expertos de Naciones Unidas.

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