Finalmente, el Gobierno de España cerró ayer el país y aprobó un paquete de restricciones para frenar la expansión de la epidemia que no tiene precedentes en nuestra historia reciente. El mensaje es claro: la crisis del coronavirus es un problema terriblemente serio y combatirla va a exigir sacrificios de todos. Es más, los va a exigir durante días o semanas.
Días que serán emocionalmente duras porque lo que veremos es como las cifras de contagiados y fallecidos siguen creciendo sin que las medidas que se acaban de aprobar surtan aparentemente efecto. Y es que, por muy draconiano que pueda llegar a ser el confinamiento general, una cuarentena total como la aprobada este fin de semana en España necesita tiempo para surtir efecto. La pregunta es, ¿cuánto?
Y es que hemos de tener en cuenta que, de media, los primeros síntomas tardan en aparecer entre cinco y seis días. Por eso, dado que estábamos en pleno crecimiento de casos, es razonable pensar que el grueso de los nuevos contagios estará en los días previos a la introducción de las medidas de distanciamiento social.
Para que nos hagamos una idea, Antonio Villareal estimó que, frente a los 4.209 contagiados que marcaban los datos oficiales el viernes 14, habría unos 11.000 contagiados en el país. Evidentemente, estas cifras aproximadas y, de hecho, él mismo reconoce que "es imposible saber con certeza cuántos casos no diagnosticados deambulan actualmente por el país". Sin embargo, nos da una perspectiva general de la dimensión del brote (y del problema).

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