El gobierno panameño anunció la primera defunción de una persona con síntomas del corona-virus en el país. La crisis mundial provocada por la epidemia del corona-virus – iniciada en China y ahora comenzando a hacer estragos en EEUU – pareciera estar fuera de control, por ahora. En América latina los efectos han sido relativamente menores hasta la fecha. En el caso de Panamá, las autoridades nacionales esperan contener el virus.
Los indicios son claros en el sentido de que las medidas tomadas a escala mundial, para enfrentar la epidemia, fueron tardías e ineficientes. Parece que en China se demoraron mucho en tomar las precauciones que ya están aplicándose. En EEUU, el gobierno enterró la cabeza en la arena para no ver lo que le iba a caer encima. En Panamá las autoridades de salud proceden con caución. Algo parecido ocurre en el resto de la región latinoamericana.
Panamá se unió a los países vecinos de Costa Rica y Colombia que ya habían declarado casos del corona virus. No se han tomado medidas de coordinación con los países vecinos. Tampoco existen protocolos para que los países de la región trabajen juntos en la contención y mitigación del corona-virus. El problema debe ser abordado a través de las instituciones existentes desde México a Argentina, pasando por todos los demás países de la región.
Según los especialistas, la epidemia tiene 3 soluciones. El brote podría controlarse mediante intervenciones de salud pública y desaparecer (como lo hizo el SARS). La segunda salida sería la aplicación de una vacuna a corto plazo (12 meses). La tercera solución sería si el corona-virus se convierte en una parte permanente del repertorio de virus humanos como la gripe estacional. Esta tercera opción es la más probable. El nuevo virus no desaparece, se convertiría en otro resfrío.

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