dilluns, 6 d’abril del 2020

Efectos secundarios del uso de la metáfora bélica en la crisis del coronavirus


Estos discursos grandilocuentes llevan implícita una lógica sacrificial característica de los héroes. Dispuestos a todo, con tal de servir a esa causa superior los héroes deben estar dispuestos a arriesgar su propia vida para vencer en una batalla.

Las metáforas bélicas se han convertido en el leitmotiv durante la crisis del coronavirus. Con discursos cargados de épica diversos gobernantes resaltan la necesidad de una unión de toda la ciudadanía ante un enemigo común. En esta contienda, nos dicen, el personal sanitario, el personal de cuidados, el personal de limpieza, pero también el personal de reposición o del servicio de caja de los supermercados, ente otras personas profesionales vinculadas a sectores denominados esenciales, están en primera línea de batalla. A todas estas personas se les atribuye valentía, una virtud propia de los héroes que hunde sus raíces en la virilidad.




Estos discursos grandilocuentes llevan implícita una lógica sacrificial característica de los héroes, en muchas ocasiones llaneros solitarios que, la mayoría de las veces por falta de lazos sociales y familiares, hacen gala de una independencia inmunitaria. Si no fuera por la Causa del sacrificio, que engrandece la figura de los héroes, el sacrificio y los sacrificados caerían del lado del martirio, por no poseer, en última instancia, un excesivo aprecio por su propia vida. Dispuestos a todo, con tal de servir a esa causa superior, los héroes deben estar dispuestos a arriesgar su propia vida para vencer en una batalla, que estamos librando, según nos dicen, contra un enemigo común que nos supera.

Sin embargo, algunas personas, como Yayo Herrero y Santiago Alba Rico, ya advirtieron de que no se trata de una guerra, sino de una catástrofe natural en condiciones de globalización planetaria.

Después de ellos, han sido muchas las personas, incluidas algunas portavoces de la cámara baja durante el pleno en el que se aprobó la prórroga del estado de alarma, las que han insistido en esta misma idea: “No es una guerra, sino una catástrofe”, como señaló Mertxe Aizpurua; o, como apuntó Mireia Vehí, “ni esto es una guerra, ni nosotros somos sus soldados”.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada