dissabte, 18 d’abril del 2020

La agroecología en tiempos de Pandemia


Como nunca antes, la pandemia de coronavirus nos revela la esencia sistémica de nuestro mundo, recordándonos que la salud humana, animal, de las plantas y la ecológica, están estrechamente vinculadas. Sin duda el Covid-19, es un llamado para la humanidad a repensar nuestro modo de desarrollo capitalista y a cuestionarnos las formas en que nos relacionamos con la naturaleza. La agroecología es un enfoque sistémico poderoso que, en este momento de la pandemia del coronavirus, nos ayuda a explorar los vínculos entre la agricultura y la salud, demostrando que la forma en que se practica la agricultura puede auspiciar el bienestar o, por el contrario, si se practica como lo hace la agricultura industrial, puede generar grandes riesgos y daños para la salud.




Los monocultivos a gran escala que ocupan alrededor del 80 % de las 1 500 millones de hectáreas arables en todo el mundo, carecen de diversidad ecológica, y son muy vulnerables a las plagas. Para controlarlas se aplican globalmente alrededor de 2 300 millones de kilogramos de pesticidas cada año, causando daños ambientales y en la salud pública estimados en más de 10 mil millones de dólares al año solo en los Estados Unidos. Estos cálculos no consideran los costos asociados a los efectos tóxicos agudos y/o crónicos que causan los pesticidas a través de sus residuos en los alimentos.




La ganadería industrial confinada en “feedlots” es particularmente vulnerable a la devastación por diferentes virus como la gripe aviar y la influenza. Las prácticas en estas operaciones industriales con miles de pollos, cerdos, vacas (confinamiento, exposición respiratoria a altas concentraciones de amoníaco, sulfuro de hidrógeno, etc.  que emanan de los desechos que generan) no solo tornan a los animales más susceptibles a las infecciones virales, sino que pueden patrocinar las condiciones por las cuales los patógenos pueden evolucionar a tipos más virulentos e infecciosos.



El empleo masivo e indiscriminado de productos antibióticos y promotores de crecimiento en los modelos industriales pecuarios, que además de ser contaminantes y costosos, su peor efecto para la salud humana es la creación de condiciones de resistencia de cepas patógenas a los medicamentos contra súper bacterias como Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Salmonellas.

 Esto es crítico para los países que importan más del 50 % de los alimentos que consumen sus poblaciones. También el acceso a los alimentos es crítico para las ciudades con más de cinco millones de habitantes que, para alimentar a sus ciudadanos/as, requieren importar al menos dos mil toneladas de alimentos por día, los cuales además viajan en promedio unos 1 000 kilómetros. Claramente este es un sistema alimentario altamente insostenible y vulnerable a factores externos como desastres naturales o pandemia

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