Para gestionar adecuadamente la pandemia de COVID-19, los gobiernos y los científicos que los asesoran necesitan datos lo más reales posible de la situación. El problema es que esos datos no existen. Los únicos con los que cuentan son los que proporcionan los test en los laboratorios.
Es decir, los gobiernos saben cuántas personas han dado positivo, cuántas hay en los hospitales y cuántas están siendo atendidas telefónicamente, pero la mayoría de los expertos coinciden en que esos no son los datos reales de la pandemia.
Científicos de todo el mundo están estos días ideando fórmulas para estimar cifras que se ajusten más a la realidad. Entre ellos figura el grupo internacional liderado por el investigador Antonio Fernández Anta del instituto IMDEA Networks.
Según sus cálculos, los datos recogidos en las encuestas que se refieren a España estiman que el pasado lunes 30 de marzo el número de personas con síntomas de la enferemedad en España era 2.361.650, una cifra mucho más alta que la oficial, 85.195 enfermos confirmados con COVID-19 en nuestro país ese mismo día.
Los datos proceden del proyecto @CoronaSurveys que ha puesto en marcha el equipo para “medir el iceberg”. “Este objetivo es totalmente gráfico: hay una punta del iceberg que se ve y que es el número de casos confirmados, pero debajo de esa punta, sumergido bajo las aguas, está el resto del bloque de hielo, de una dimensión incierta, y que puede hacer naufragar un buque que desconozca su tamaño real”, apuntan los investigadores.

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