Profesional del hogar y migrante, María Dolores Jacinto Nieto reseña la precariedad a la que deben hacer frente los colectivos a los que pertenece, y que se han visto especialmente sacudidos por la crisis del covid19.
María Dolores Jacinto Nieto es empleada del hogar y migrante, lo cual hace comprensible que defina el confinamiento como una situación “que se está haciendo insostenible”. Necesitan salir a trabajar ya, sostiene. De hecho, fue la precariedad a la que se ven sometidas las profesionales del hogar la que hizo que, hace dos años, empezara a funcionar en el País Valencià la Asociación Intercultural de Profesionales del Hogar y de los Cuidados (AIPHYC), de la cual Jacinto forma parte.
Este colectivo está integrado por profesionales de todas las nacionalidades y condiciones contractuales (internas, contratos por horas, medias jornadas...), y en él se pretende prestar apoyo a mujeres que necesitan y quieren conocer sus derechos y obligaciones, tal y como explica la portavoz, tengan o no una situación en regla. Jacinto Nieto, que también es portavoz en València de la campaña por la regularización de las personas migrantes en el Estado español, incide en este aspecto: “Para nosotras [las integrantes de la asociación] es importante que todas conozcan cuáles son sus derechos aunque algunas no estén en circunstancias de poder reclamarlos”
Alude a la ley de Extranjería, un documento que “no permite reglamentar tu situación hasta pasados tres años en situación irregular”. Con independencia del plazo, la asociación se enfoca en asesorar a estas mujeres para que, cuando puedan reclamar legalmente sus derechos y se decidan a hacerlo, puedan llevar a cabo este proceso por ellas mismas.

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