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lunes, 13 de marzo de 2017

Abandonar el euro puede ayudar a salvar Europa



No hay soberanía europea sin un presupuesto real. Y sin presupuesto no hay una política económica viable. Mientras Europa no salga de este dilema, la zona del euro permanecerá atrapada en un círculo vicioso de estancamiento, resentimiento y de conflictos de competencias. Si el federalismo fiscal está fuera del alcance de Europa, entonces es crucial poder ajustar los tipos de cambio para impulsar el crecimiento y el empleo liquidando la unión monetaria.




En general dos dificultades se argumentan frente al abandono del euro. La primera se refiere a que en el corto plazo podría haber efectos perturbadores en el comercio y en los precios. Sin embargo hay pocas muy dudas de que las nuevas paridades podrían, rápidamente, eliminar los desequilibrios y estimular la actividad de los países que más han sufrido en los últimos años. Por otra parte, en el actual contexto de pre-deflación, los países que abandonen el euro podrán contener los efectos de una inflación importada.

La segunda objeción es una interpretación de carácter económico. El desmantelamiento del euro (o la salida de un solo país) tendría consecuencias catastróficas en los balances de los agentes económicos.

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