¿Cómo se convirtió Francia, pionera en la privatización del agua, en un semillero de remunicipalización? Ciudades como París y Grenoble no solo pusieron fin al dominio sobre el sector de las grandes empresas como Veolia y Suez, sino que fueron claves en la invención de una nueva generación de servicios públicos de agua, tanto en Francia como en el extranjero. Pero la lucha no ha terminado.
En 2019, la ciudad de París celebró el décimo aniversario de la municipalización de su servicio de agua: por entonces, la gestión y las operaciones que hasta ese momento estaban a cargo de empresas privadas pasó a una recién nacida empresa pública, Eau de Paris. La desprivatización del agua en París ha sido revolucionaria por muchos aspectos: primero, por el gran tamaño de la ciudad y su importancia simbólica. Segundo, porque la ciudad es sede de las dos empresas de agua más importantes del mundo, Veolia y Suez (que compartieron el contrato allí). Y por último y quizás más importante, por la forma en que se concibió y llevó a cabo el proceso de remunicipalización. Su intención no era deshacerse de las empresas privadas por descontento con ellas, sino promover el servicio público, sus valores y, en última instancia, su capacidad de ser más eficiente e innovador que las privadas, y de responder a los desafíos sociales y medioambientales que deben afrontar las empresas del agua.

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