Los ricos compran unos “Bonos de Carbono”, que les perdonan sus emisiones y que obligan a los países en desarrollo a no aumentar las suyas. El efecto es congelar la mala repartición de la riqueza mundial. Como en la Organización Mundial de Comercio (OMC), con subsidios a la agricultura de los ricos, que arruinan la agricultura de los pobres. Otra vez los pobres deben salvar el planeta y redimir a los pecadores ricos. Lo peor, es que la histeria creada en torno al CO2 , un gas benéfico, desvía hacia un fantasma futuro, la atención que requiere la presente y muy real contaminación ambiental.seguir leyendo en Alainet
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada