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dijous, 23 de juliol del 2020

El principio de autodestrucción y el combate contra la Covid-19


Desde que se lanzaron dos bombas atómicas primarias en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, la humanidad ha creado para sí una pesadilla de la que no ha podido liberarse. Por el contrario, se ha transformado en una realidad que amenaza la vida sobre este planeta y la destrucción de gran parte del sistema-vida. Se han creado armas nucleares mucho más destructivas, químicas y biológicas que pueden acabar con nuestra civilización y afectan profundamente a la Tierra viva.


Aún peor, hemos diseñado la inteligencia artificial autónoma. Con su algoritmo que combina miles de millones de informaciones recogidas en todos los países, puede tomar decisiones sin que nosotros lo sepamos. Eventualmente puede, en una combinación enloquecida, como hemos señalado anteriormente, penetrar en los arsenales de armas nucleares o en otros de igual o mayor poder letal y lanzar una guerra total de destrucción de todo lo que existe, incluso de sí misma. Es el principio de autodestrucción. Es decir, está en manos del ser humano poner fin a la vida visible que conocemos (ella es solo el 5%, el 95% son vidas microscópicas invisibles).


tangerinas do meu jardim


Se ha creado ya una expresión para nombrar esta fase nueva de la historia humana, una verdadera era geológica: el antropoceno, es decir, el ser humano como la gran amenaza al sistema-vida y al sistema-Tierra. El ser humano es el gran satán de la Tierra, que puede diezmar, como un anticristo, a sí mismo y a los otros, a sus semejantes, y liquidar los fundamentos que sostienen la vida.

La intensidad del proceso letal es tan grande que ya se habla de la era del necroceno, es decir, la era de la producción en masa de la muerte. Ya estamos dentro de la sexta extinción masiva. Ahora se ha acelerado irrevocablemente, dada la voluntad de dominación de la naturaleza y de sus mecanismos de agresión directa a la vida y a Gaia, la Tierra viva, en función de un crecimiento ilimitado, de una acumulación absurda de bienes materiales hasta el punto de crear la sobrecarga de la Tierra.



diumenge, 28 de juny del 2020

El colonialismo, la causa oculta de nuestra crisis medioambiental


Greta Thunberg hizo referencia a un área de conocimiento cada vez más extendido cuando recientemente escribió que para salvar el planea, primero necesitamos desmantelar “los sistemas de opresión colonialistas, racistas y patriarcales”. Puede que solo sean unas pocas frases cortas, pero han desencadenado fuertes reacciones  entre los críticos de Greta Thumberg, la adolescente sueca que se convirtió en una figura del movimiento por el clima.




El 9 de noviembre de 2019 un artículo titulado “Por qué hacemos huelga de nuevo”, escrito por Thunberg y dos activistas más, afirmaba que, “La crisis climática no se trata solo del medioambiente.  Es una crisis de derechos, de justicia y de voluntad política.  Los sistemas de opresión coloniales, racistas y patriarcales la han creado y alimentado.  Necesitamos desmantelarlos todos.  Nuestros líderes políticos ya no pueden eludir sus responsabilidades”.
Este artículo recoge uno de los argumentos del medioambientalismo decolonial: que la crisis climática está unida a la historia de esclavitud y colonialismo de los poderes occidentales.

Este artículo recoge uno de los argumentos del medioambientalismo decolonial: que la crisis climática está unida a la historia de esclavitud y colonialismo de los poderes occidentales.
Desde los años 70 investigadores afroamericanos han hecho la conexión entre el medioambiente y el colonialismo. “La verdadera solución a la crisis medioambiental es la decolonización de la raza negra”, escribió Nathan Hare en 1970.  Cinco años más tarde, el sociólogo Terry Jones habló de un “apartheid ecológico”, un concepto que se desarrollaría más en los años 90 por pensadores decoloniales latinoamericanos en universidades americanas, tales como Walter Mignolo en la Duke (Carolina del Norte), Ramón Grosfoguel en la Berkeley (California) o Arturo Escobar en la Universidad de Carolina del Norte.

“El verdadero comienzo del Antropoceno es la colonización europea de América.

dimecres, 3 de juny del 2020

Antropoceno, pandemia y retorno de la naturaleza


Resulta irónico, y a la vez muy revelador de nuestra época, que el año en que el Grupo de Trabajo sobre el Antropoceno iba a presentar a la Comisión Internacional de Estratigrafía una propuesta para admitirlo oficialmente como una nueva era geológica, en apenas tres meses un virus haya puesto en jaque toda nuestra dinámica civilizatoria. Lo más paradójico es reparar que “el acontecimiento”, como gusta especular en los cenáculos oligárquicos, no ha sido provocado por un 11S ciberterrorista, ni por una sublevación de la Inteligencia Artificial, ni tampoco por un accidente cósmico en el Gran Colisionador de Hadrones. Como en el final de La Guerra de los Mundos nos hemos despertado un día y, de pronto, toda la sofisticada megamáquina social está paralizada ante la irrupción de una de nuestras más viejas y trágicas compañeras de viaje: una enfermedad. Por supuesto, Antropoceno es un término políticamente problemático por diluir las responsabilidades diferenciadas en sus orígenes y sus impactos, pero dada su implantación social, recurrimos a él con todas sus deficiencias.


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Pandemias en tiempos del Antropoceno

La crisis del coronavirus ha hecho evidente que las pandemias del Antropoceno son cualitativamente diferentes a las pandemias del pasado. Al incrementarse la presión humana sobre los ecosistemas, e intensificar los procesos de concentración animal con la ganadería industrial, se multiplican las posibilidades de la zoonosis (el salto de los virus entre especies). También las de la generación de superbacterias, ese premio nefasto en el casino genético al que juega la evolución en nuestras macrogranjas. Además, el régimen de movilidad planetario que posibilitan los combustibles fósiles, especialmente la aviación, facilita que cualquier patógeno que dé el salto a una persona tenga por delante una suculenta perspectiva de reproducción biológica. Todo paciente cero es hoy la puerta de entrada a 7.800 millones de cuerpos humanos predispuestos a ser infectados.

Por ello es razonable pensar que esta pandemia no será la única. En contraposición, que su mortandad esté siendo menor a otras grandes enfermedades del pasado tiene que ver con las ventajas en términos productivos, informacionales y de conocimiento científico de una humanidad interconectada. Pero, a su vez, esta intensa interconexión explica la vulnerabilidad de nuestra economía, mucho más acusada hoy que, por ejemplo, en la gripe de 1918.


divendres, 22 de juny del 2018

¿Antropoceno? Más bien ‘Capitaloceno’. Entrevista


En el debate de la crisis ecológica global, se habla cada vez más del Antropoceno, término resultante de la combinación de las palabras griegas “anthropos” (humano) y “kainos” (nuevo). Este concepto se refiere a la escala global del impacto de la actividad humana en la composición y funcionamiento del “sistema de la tierra”. En su versión más común, la idea del Antropoceno se basa principalmente en consideraciones ecológicas. Esto apunta especialmente a la extinción acelerada de un mayor número de especies, la progresiva reducción de la disponibilidad de combustibles fósiles y el aumento de emisiones de gases de invernadero, incluidos el dióxido de carbono y el metano. Aunque se trata de un fenómeno muy reciente a escala geológica, ha quedado ya bien establecido que la actividad antrópica (es decir, de origen humano) es causa directa de estos fenómenos y ha influido profundamente en las transformaciones del medio ambiente a escala global.




La perspectiva de una “ecología-mundo”, desarrollada por Jason W. Moore, no discute parte alguna de este cuadro desde un punto de vista descriptivo; logra, sin embargo, captar algunos otros aspectos que también están respaldados por algunos datos indiscutibles. El sociólogo norteamericano critica el relato “antropocénico” porque se centra sólo en los efectos de la degradación ecológica. De este modo, se está en realidad descuidando el análisis de las causas de ese deterioro, lo que hace por tanto más difícil identificar a los responsables de la crisis ecológica y buscar soluciones políticas al problema. Por el contrario, debemos ir a la raíz del asunto, reconociendo que el capitalismo, si bien no tiene disposiciones para ser un sistema respetuoso con el medio ambiente, es en sí mismo, inevitablemente, un sistema ecológico.

Visto en este contexto, puede tomarse el impulso hacia la insostenibilidad ambiental por parte del capitalismo como algo ya inherente en la organización del trabajo que apunta a la acumulación ilimitada.

dijous, 7 de desembre del 2017

Reflexiones sobre el antropoceno y el ecoceno por Leonardo Boff

http://periodistas-es.com/reflexiones-antropoceno-ecoceno-95175

El primero en elaborar una ecología de la Tierra como un todo, todavía en los años 20 del siglo pasado, fue el geoquímico ruso Vladimir Ivanovich Vernadsky (1963-1945). El autor confería carácter científico a la expresión “biosfera” creada en 1875 por el geólogo austriaco Eduard Suess.

En los años 70, con James Lovelock, se desarrolló la teoría de Gaia, la Tierra que se comporta como un superorganismo vivo que siempre produce y reproduce vida. Gaia, nombre griego para la Tierra viva, no es un tema de la New Age, sino el resultado de minuciosas observaciones científicas.



Como se deduce, cabe subrayar que tenemos que inaugurar el contrapunto a la era del antropoceno, que es la era del ecoceno. Es decir: la preocupación central de la sociedad ya no será el desarrollo y crecimiento sostenible, sino la ecología, el ecoceno, que garantice el mantenimiento de toda la vida. A ello deben servir la economía y la política.

Para preservar la vida es importante la tecnociencia, pero igualmente la razón cordial y sensible. En ella se encuentra la base de la ética, la compasión, la espiritualidad y el cuidado fervoroso de la vida. Esta ética del cuidado imbuido de una espiritualidad de la Tierra nos comprometerá con la vida contra el antropoceno. Por lo tanto, es necesario construir una nueva óptica que nos abra hacia una nueva ética, poner sobre nuestros ojos una nueva lente para que nazca una nueva mente. Tenemos que reinventar al ser humano para que sea consciente de los riesgos que corre, pero sobre todo, para que desarrolle una relación amistosa hacia la Tierra y se haga el cuidador de la vida en todas sus formas.

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dimarts, 25 d’abril del 2017

Una ética para la Madre Tierra por Leonardo Boff



Hoy es un hecho científicamente reconocido que los cambios climáticos, cuya expresión mayor es el calentamiento global, son de naturaleza antropogénica, con un grado de seguridad del 95%. Es decir, tienen su génesis en un tipo de comportamiento humano violento con la naturaleza.




Este comportamiento no está en sintonía con los ciclos y ritmos de la naturaleza. El ser humano no se adapta a la naturaleza sino que la obliga a adaptarse a él y a sus intereses. El mayor interés, dominante desde hace siglos, se concentra en la acumulación de riqueza y de beneficios para la vida humana a partir de la explotación sistemática de los bienes y servicios naturales, y de muchos pueblos, especialmente, de los indígenas.

Los países que hegemonizan este proceso no han dado la debida importancia a los límites del sistema-Tierra. Continúan sometiendo a la naturaleza y la Tierra a una verdadera guerra, a pesar de que saben que serán vencidos.

La forma como la Madre Tierra demuestra la presión sobre sus límites intraspasables es mediante los eventos extremos (prolongadas sequías por un lado y crecidas devastadoras por otro; nevadas sin precedentes por una parte y oleadas de calor insoportables por otra).

dijous, 9 de febrer del 2017

El amanecer de una nueva época: bienvenidos al Antropoceno



Hasta tal punto estamos los seres humanos alterando actualmente los procesos biogeofísicos y biogeoquímicos esenciales de nuestro planeta que muchos investigadores sugieren que estamos ya inmersos en una nueva unidad formal dentro de la escala temporal geológica de la Tierra: el Antropoceno, una nueva época geológica dentro del periodo Cuaternario en la cual los humanos estaríamos sobrepasando con nuestras actividades los umbrales de seguridad de varios parámetros ambientales claves para el correcto funcionamiento de la ecosfera.




Con el objetivo de clarificar la validez científica del Antropoceno, en el año 2008 se presentó una propuesta a la Comisión Internacional de Estratigrafía para evaluar si este concepto tenía o no mérito científico como una nueva unidad geocronológica de la Tierra; y, si lo tuviese, resolver cuándo habría comenzado. Tras varios años de intenso trabajo, las certidumbres científicas cosechadas por el Grupo de Trabajo sobre Antropoceno (GTA) respecto a la validez científica del término han sido bastante convincentes . Igualmente notables han resultado ser los avances obtenidos respecto al momento histórico en el cual situar el comienzo de esta nueva época geológica (o, lo que es lo mismo, dónde establecer la frontera geológica entre el Holoceno y el Antropoceno). 

Como veremos a continuación, son tres las propuestas que, a día de hoy, cuentan con un mayor respaldo científico al respecto.

divendres, 7 d’octubre del 2016

El Antropoceno, un destino inevitable


El capitalismo global se convierte en el principal agente geomorfológico, sobrepasando los de origen natural. Un simple vistazo a la imagen en Google Earth de las costas europeas o la minería a cielo abierto de los Andes podría servir para ejemplificar este aserto.





La aparición en los medios de la noticia sobre una entelequia, para la gran masa de lectores, denominada Antropoceno ha despertado cierto interés del que no participan otros interesantes sistemas geológicos del Cenozoico, como podrían ser el Paleoceno, el Eoceno, el Oligoceno, el Mioceno y el Plioceno (aunque el último condicionó de manera notable la geosfera y biosfera actuales).

De este desconocimiento se salva únicamente el Pleistoceno, gracias al yacimiento de Atapuerca, que aparece como referencia de carcundia o 'viejunez' en chistes y sesudas tertulias, aunque quienes lo emplean desconocen, mayoritariamente, su alcance cronológico y, casi con total certeza, los avatares y mudanzas de sus límites temporales.

Se conoce poco del crucial Holoceno que, junto al Pleistoceno, configura, sin especial discusión, el Sistema Cuaternario. El Holoceno resulta de especial interés, ya que la mejoría climática, postglacial, que tuvo lugar en él dio paso a las poblaciones modernas de las que formamos parte. Hace años tuvo cierto predicamento el término Antropozoico, que ven a sustituir al Cuaternario dando preeminencia a la aparición del hombre. 




dijous, 4 de setembre del 2014

La humanidad habría marcado ya la siguiente era geológica de la Tierra


No hay duda que la especie humana 'cambia la cara' de la Tierra con sus ciudades, su industria, el cambio climático y otras influencias. Los cambios son tan importantes que podría tratarse de una nueva era geológica: el Antropoceno.