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dimarts, 30 de juny del 2020

Imaginarios para salir del desastre


Conversación entre Angela Davis y Naomi Klein


Angela Davis y Naomi Klein reflexionan sobre la oportunidad que la crisis del coronavirus representa para movimientos sociales e izquierdas. Cruzan las instantáneas del presente con otros momentos fundamentales de la historia. Vuelven a pensar otro mundo posible basado en menos represión, más activismo, imaginación y perspectiva feminista.

Naomi Klein y Angela Davis se encontraron en una charla virtual organizada por The Rising Majority: “Coronavirus y construcción de un movimiento opositor”. Hubo más de 200 mil personas escuchando el vivo, en todo el planeta, en todos los horarios e idiomas, pero con una visión de mundo compartida. Hablaron de la crisis global, de la pandemia, de los feminismos, de los trabajos imprescindibles, del racismo, de las personas privadas de su libertad. Atravesadas por el acontecimiento reflexionaron sobre los desafíos que se vienen para los activismos y para la izquierda internacional en un escenario que nos impone la necesidad de desafiar los límites de la imaginación de lo posible. 



Angela Davis es activista antirracista, anticapitalista e histórica referente de las luchas afro en los Estados Unidos a gravés de las Panteras Negras. Es autora de Género, raza y clase y ¿Son obsoletas las prisiones? Naomi Klein es activista anticapitalista y ecologista, cineasta y periodista. Escribió No Logo y La doctrina del Shock. Modera la conversación la activista Thenkiwe Mcharris. 



Recordemos un par de cosas de las que muchxs de nosotrxs nos estamos dando cuenta. Uno: nos extrañamos, aunque pasamos mucho tiempo frente a las pantallas. Cuando ésto pase, me gustaría pasar más tiempo en comunidad y construir una economía que valore, que eleve y que esté enraizada en la necesidad de cuidarnos entre todxs y cuidar el planeta.



dissabte, 13 de juny del 2020

Priorizar la vida o la economía dictará los rumbos urbanos pospandemia


Lo primero es salvar vidas, exigió la pandemia covid-19, en un esfuerzo con que se evitó, además, que las pérdidas económicas fuesen aún más demoledoras si no se hubieran impuesto duros aislamientos. Pero esa prioridad puede invertirse tras la crisis y desecharse lecciones que abrirían caminos para modelar mejores ciudades.

“La pandemia sirvió a la toma de conciencia sobre la necesidad de cambiar el paradigma urbano”, a la vez que despertó “una solidaridad espontanea de ciudadanos en red, muchos ayudando a vecinos que antes ignoraban”, apuntó Carmen Santana, una urbanista chilena que vive entre París y la ciudad española de Barcelona.




La desigualdad social, bien conocida en América Latina, se hizo más trágica ahora que se convierte en epicentro de la pandemia y cobra su precio en vidas, así como la precariedad de los servicios de salud, la mala nutrición que se refleja en subalimentación y en obesidad que se reveló un factor de vulnerabilidad a la covid-19.

Queda la interrogante de si las ciudades, especialmente las grandes metrópolis que sufrieron el ataque más brutal del coronavirus, enderezarán su desarrollo hacia necesidades humanas o seguirán en sus dinámicas dictadas por intereses económicos que les impusieron disfuncionalidades, según dijeron arquitectos-urbanistas, a los que IPS entrevistó por teléfono, desde sus distintas urbes. 

dimarts, 9 de juny del 2020

Naomi Klein: Distopía de alta tecnología para el post-coronavirus


Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge.

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de vehículos sin conductor o drones, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores.




No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación.

Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos

Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar




dijous, 21 de maig del 2020

La hora de Europa; transformación tecnológica para superar la crisis


Cuando ya se intuye el fin del confinamiento y se comienza a pensar en recuperar la normalidad surgen también los miedos en torno a la incertidumbre del futuro económico que nos espera como provincia, como país y como parte de una de las entidades supranacionales más importantes del mundo, la Unión Europea.

Con un déficit previsto para España este año del 9,5 por ciento -unos cien mil millones de euros aproximadamente- y sin visos de que la situación vaya a mejorar en un corto espacio de tiempo, la eurozona se encuentra ante un momento que necesariamente definirá su futuro a largo plazo.




Mientras algunos analistas consideran que nos encontramos ante el canto de cisne del proyecto europeo debido a las tensiones internas -el sur necesita dinero pero no quiere que se le impongan reformas y el norte difícilmente aceptará mutualizar cientos de millones de euros en deuda bajo la sospecha de que, sin cambios estructurales en el sur, esta ayuda se cronifique – otros consideran que el golpe ha sido tan fuerte que necesariamente sacará a la Unión del adormecimiento en el que lleva sumida lustros.

Por este motivo, el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT) utilizará sesenta millones de euros en ‘Iniciativa del EIT en respuesta a la crisis’ en un esfuerzo para tratar de superar la pandemia causada por el SARS-CoV-2. De este modo apoyará a emprendedores y empresas que tienen como objetivo la búsqueda de soluciones innovadoras para superar la crisis actual, teniendo en cuenta la sostenibilidad y salud tanto para el planeta como para quienes lo habitamos.

dimecres, 29 d’abril del 2020

Manifiesto por unos Países Bajos más justos y sostenibles


Decenas de intelectuales y científicos holandeses suscribieron un manifiesto en el que demandan a las autoridades de los Países Bajos aprovechar esta situación excepcional para modificar las matrices de gobierno y de distribución nacionales. Una propuesta que ha logrado adhesión en los círculos universitarios, del activismo y de la Academia. Queda por ver si la monarquía neerlandesa se animará a cambiar algunas de sus costumbres históricas




Podemos hacer que los Países Bajos sean radicalmente más sostenibles y justos : cinco propuestas para los Países Bajos después del Corona – COVID-19 que sacude el mundo hasta sus cimientos.

Este conciso manifiesto, firmado por 170 académicos que trabajan en los Países Bajos y que se dedican a con las cuestiones de desarrollo internacional, presenta, sobre la base de las investigación y conocimiento, cinco propuestas para los Países Bajos después de Corona:

1) Reemplazo del actual modelo de desarrollo dirigido al crecimiento genérico de los conocimientos y el saber...

2) Elaboración de una política económica de redistribución, que prevé una ingresos básicos universales...

3) Transición a la agricultura circular basada en la conservación de la biodiversidad, sostenible, principalmente la producción local de alimentos, la reducción de la producción de carne, y empleo con condiciones de trabajo justas.

4) La reducción del consumo y de los viajes, con una disminución radical del lujo y derroche,...

5) Remisión de deudas, principalmente a empleados, autónomos y empresarios en las PYMES, pero también a los países en desarrollo


Como científicos y ciudadanos preocupados, estamos convencidos de que estos pasos contribuirán a las sociedades más sostenibles e igualitarias; sociedades que son más resistentes contra los choques y posibles pandemias que nos esperan.

En lo que a nosotros respecta, la cuestión ya no es si debemos tomar estas medidas, sino cómo vamos a hacerlo.






dimarts, 28 d’abril del 2020

¿Y después de la crisis del Covid-19? Tres escenarios para explorar el campo de lo posible


La crisis desatada por la pandemia de Covid-19 tiene un carácter doblemente global: es a la vez mundial y multidimensional (no es solamente sanitaria, sino también económica, social, política, ideológica, psicológica, etc.). Dado este carácter, desestabiliza profundamente el poder capitalista en sus diversos componentes, desafiándolo a renovarse, inventando y desarrollando nuevas modalidades, ya que las viejas y conocidas han sido desestabilizadas.

Pero esta crisis constituye, al mismo tiempo, un desafío para todas las fuerzas anticapitalistas, un desafío que también es doble. Desde un punto de vista defensivo, debe anticipar la aplicación de esas nuevas modalidades de dominación capitalista, buscando al mismo tiempo, con un enfoque ofensivo, aprovechar el debilitamiento coyuntural del poder capitalista para hacer evolucionar el equilibrio de fuerzas que está hoy a su favor, e incluso abrir brechas capaces de ampliarse hacia perspectivas revolucionarias.

Las siguientes líneas no tienen otra ambición que la de presentar algunas tesis relativas a ambos aspectos de la crisis y la de contribuir a la discusión ya planteada sobre este tema en las filas anticapitalistas





Cualquier ejercicio de este tipo conduce a una distinción entre diferentes escenarios posibles. Suponiendo que el equilibrio de poder entre capital y trabajo sea el factor clave para determinar lo que sucederá entonces, e incluso a partir de ahora y hasta entonces, es posible distinguir tres escenarios, entre los cuales, obviamente, no podemos excluir las combinaciones parciales. 

Escenario 1: La reanudación neoliberal de los negocios como de costumbre

Presupone que las relaciones de fuerzas entre el capital y el trabajo seguirá siendo cómo lo ha sido globalmente en las últimas décadas, es decir, fundamentalmente favorable al capital. Y ésta es claramente la perspectiva en la que se han situado los gobiernos actuales, que ya han puesto en marcha los medios necesarios para ello...


Escenario 2: Un giro neo-socialdemócrata

La gestión calamitosa de la crisis sanitaria por parte de los gobiernos, que probablemente se prolongue o que incluso se agrave cuando se levanten las medidas de confinamiento, las medidas de austeridad que tal vez adopten para reactivar la economía, los intentos de reactivar y de ampliar el programa de reformas neoliberales que pautaron la agenda antes de la presente crisis, todo ello puede provocar, por reacción, que los movimientos sociales les pidan cuentas de su responsabilidad en este asunto y los obliguen a cambiar sus orientaciones anteriores...


Escenario 3: abrir brechas en la perspectiva de una ruptura revolucionaria

Por lo tanto, puede concebirse un tercer escenario, aunque a priori parece incluso más improbable que el anterior. Parte de la hipótesis de que cuanto más profunda es la crisis del modo de producción capitalista, cuanto más manifiesta sus contradicciones irreconciliables y sus límites infranqueables, más crea las condiciones para la apertura de brechas a través de las cuales pueden avanzar las fuerzas sociales y políticas que luchan por una ruptura revolucionaria, que encuentran su base natural en los trabajadores (obreros y empleados, de todos los sectores y ramas), que hoy en día definen al proletariado...


dilluns, 27 d’abril del 2020

Coronavirus Preguntas para después


Cuando la primera oleada de COVID-19 se aleje, ¿nos relajaremos aliviados olvidando que probablemente este mismo virus u otros peores volverán en algún momento a amenazarnos, o empezaremos a formar a la población para que sepa cómo actuar la próxima vez? ¿Se diseñarán protocolos para que en cada sector productivo sepan lo que hay que hacer cuando ocurra algo parecido?

¿Se asumirá por fin que una asistencia sanitaria universal y gratuita, que incluya a las personas sin recursos y a quienes están en situación irregular, es la manera más eficaz de proteger a toda la población de pandemias como la que vivimos?

¿En adelante nos lavaremos a menudo las manos con jabón y nos pondremos mascarilla cuando notemos síntomas de gripe o volveremos a dejar que mueran miles de personas ancianas o inmunodeprimidas porque la gripe no nos asusta como el coronavirus y además pensamos que nosotras no vamos a morir de eso?




¿Seguiremos creyendo que progreso y bienestar equivalen a gastar el dinero público en trenes de alta velocidad, puertos deportivos y autopistas de dudosa utilidad, o entenderemos la urgencia de revertir el austericidio que han sufrido desde hace más de diez años los servicios sanitarios, las prestaciones sociales, la educación y la investigación científica, cuyo tremendo deterioro ha dejado en evidencia la crisis del COVID-19?

¿Valoraremos la importancia real de las labores de cuidado, remuneradas o no? ¿Entenderemos que son mucho más importantes para nuestra calidad de vida que lo lejos que vayamos de vacaciones? ¿Sobrevivirán esas redes de voluntariado y de apoyo vecinal mutuo nacidas al calor del confinamiento o serán barridas por la lógica del beneficio económico?

¿Nos cuestionaremos nuestro modelo de ciudad, de vivienda, de trabajo, de transporte y de relaciones ahora que sabemos lo vulnerable que es nuestro cacareado bienestar? ¿Trataremos de construir entornos urbanos más amigables y verdes tras descubrir lo duro que es estar confinados en una jaula de hormigón? ¿Impulsaremos la agricultura urbana y periurbana para asegurarnos un mínimo de alimentos frescos (y un ocio saludable) incluso en condiciones más duras que las presentes?

¿Continuaremos despilfarrando plástico en gilipolleces de un solo uso...

Continuaremos...