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dissabte, 14 de setembre del 2019

Fake news, las mentiras de la posverdad y el riesgo para el periodismo y la sociedad global


“Noticias falsas”, es el significado literal del término fake news. Sin más. Cualquier otra pretendida acepción o explicación pasa por ser distractor, una distorsión o engaño, como cuando el término pretende traducirse por “prensa libre”. Y no son más que viles falacias; mentiras es lo que son.

Pero ah, cuánto circulan por las redes. Por millones y con múltiples intenciones. Unas veces por negocio, otras como distractor, otras tantas con fines ideológicos y políticos, de manipulación de la opinión de la gente para ocultarle la verdad, negarla o distorsionarla. Es decir, van desde el entretenimiento hasta el encumbramiento de políticos de todos niveles del poder. Es amplio el espectro que abarca.




Incluso hay categorías, o por grandes temas, según los fines o intereses que se mueven o quiera imprimirse a las personas, para imponer una imagen distinta o de plano torcer la realidad. Son sutiles porque, en su efectividad, atacan directamente a la emoción del usuario, del público.

Las fake news resultan tan comunes como las propias redes sociales; como si fueran parte “funcional” de los celulares. Pero por lo mismo, fluyen desde el smartphone hacia los foros de amigos, tan amplios como cada asociado y su propio círculo de amistades. Corren como pólvora.

dilluns, 18 de febrer del 2019

El periodismo, la mentira y las redes sociales


El mundo de las redes sociales imprimió un concepto que ha sido bastante utilizado, principalmente por los académicos, pero que también encuentra espacio entre los desubicados que gustan parecer inteligentes. Es el tal del concepto de la post-verdad. En realidad, un engaño, tanto como lo que parece significar.

La post-verdad sería el uso de informaciones, en más de una vez falsas, que buscan tocar a la persona en lo emocional o en sus creencias personales. Es decir, a partir de la recolección de los datos sobre los más de dos mil millones de personas en el mundo que usan las redes sociales, como por ejemplo el Facebook, es posible saber lo que la persona piensa, lo que le gusta, lo que odia, sus miedos y, desde ahí, enviar informaciones que sean adecuadas a sus sentimientos y sensaciones. Estos datos son mercancías a la venta y ya existen empresas especializadas en usarlas para los más variados fines. La distribución es hecha por los "bots sociales", los softwares automatizados (robots), que, haciéndose pasar por personas reales, difunden de manera viral los mensajes especialmente hechos para el cliente.

Es decir, para usar las palabras correctas, eso significa manipulación, engaño, mentira. Y ha sido así que políticos y empresas buscan consolidarse en el corazón y en la mente de las personas. Es la manera moderna de diseminar lo falso, el fraude. Esto siempre fue hecho, ya sea de boca a boca, o por medio del periódico, la radio, la televisión. La diferencia en la época actual es la magnitud de la tramoya




La cuestión que se plantea es: ¿es posible huir de eso? La respuesta es sí. No es fácil, pues la materialidad de la vida exige que la persona esté conectada todo el tiempo. Pero el camino puede ser el ejercicio sistemático del pensamiento crítico. Descartes, el filósofo francés, ya enseñaba allá en el 1600: todo es duda. Hay que preguntar. Hay que dudar. Hay que investigar si la información es correcta. Hay que chequear una y otra vez. Todos hemos caído en la trampa de la noticia falsa, la cual reproducimos a partir de nuestros círculos de confianza. Pero, nuestros círculos de confianza también mienten, entonces, no se puede vacilar.

La manada sigue al líder, sin pensar. El sujeto crítico se demora, observa, refleja, piensa.

diumenge, 21 d’octubre del 2018

BRASIL: El asesinato de la verdad, el camino de Bolsonaro al poder


Los medios hegemónicos brasileños, acostumbrados por décadas a estar en el centro del espectáculo electoral gracias a su casi exclusivo contacto diario con los ciudadanos, vieron amenazada su relevancia por otros medios de comunicación que insuflaron una catarata de noticias falsas, creando imaginarios colectivos virtuales para favorecer al candidato presidencial ultraderechista Jair Bolsonaro.





“Posiblemente estas elecciones serán estudiadas en el futuro como un caso de dominio de las fake news, tal vez sea un caso más extremo que las elecciones de 2016 en Estados Unidos”, afirmó el comentarista político Kennedy Alentar. “Las ‘fake news’ guían esta elección presidencial”, señaló el economista Joel Pinheiro en Folha de Sao Paulo.

 Hasta el Tribunal Superior Electoral de Brasil debió ordenar al derechista Jair Bolsonaro, a que retire los seis videos conocidos como el “kit gay” en los que denuncia una supuesta promoción de la homosexualidad durante la gestión petista.

dimarts, 26 de desembre del 2017

Dinero real por noticias falsas: así se enriquecen los creadores de las "fake news"


 En diciembre de 2016 Facebook declaró la guerra a las ‘fake news’, después de que varios medios descubrieran que en una localidad de Macedonia un grupo de jóvenes ganaba mucho dinero a costa de aprovecharse de la plataforma para difundir noticias falsas beneficiosas para Donald Trump.

Unos días antes, Google había suspendido los anuncios de AdSense con los que Boris, uno de los protagonistas de esta peculiar industria, obtuvo en torno a 16.000 dólares en apenas cuatro meses. “Aquí no podemos ganar dinero con un trabajo real”, contaba a Wired.




Obtener ingresos es uno de los dos grandes incentivos para los creadores de noticias falsas. El otro es influir ideológicamente en la gente para motivar adhesiones o posturas contrarias en un ámbito político concreto, tal y como recordaba Madhav Chinnappa, director de relaciones estratégicas y noticias de Google Europa, en una reunión de la Asociación de Medios de Información en Madrid.