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divendres, 9 d’agost del 2019

Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI


En el primer quinquenio del 2000 se produjo en América Latina una oleada de derrotas electorales de los antes “invencibles” partidarios del neoliberalismo y la correspondiente apertura de uno de los más grandes procesos de recambio relativo de los grupos dirigentes que ha visto la historia de la región. Así, en la primera década del siglo XXI, se contaron tantos gobiernos de tinte progresista como no se veían desde los años treinta y cuarenta del siglo anterior. Estos gobiernos lograron instalar cierto grado de hegemonía que les permitió sostenerse por un ciclo temporal sorprendentemente largo -que varía entre 10 y casi 20 años de gobierno. Sin embargo, en los últimos años, por múltiples razones, este proceso entró en una etapa de agotamiento – el llamado “fin de ciclo”. Tratando de dar cuenta de forma integral del ascenso, consolidación y crisis de estas experiencias políticas, en este libro se pretenden ofrecer claves de lectura para atender los desafíos analíticos relacionados con dos elementos trascendentes, que le otorgan un valor que inclusive rebasa la dimensión latinoamericana: su historicidad y su politicidad.




El reciente ensayo crítico sobre la actual coyuntura latinoamericana Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI. Ensayos de interpretación histórica, escrito por los investigadores y militantes Franck Gaudichaud, Massimo Modonesi y Jeffery R. Webber, publicado por UNAM Ediciones, está ahora disponible en formato PDF, en línea: 

http://ciid.politicas.unam.mx/www/libros/gobiernos_progresistas_electronico.pdf

La obra también se encuentra también en formato impreso, para adquirirlo escribir a: suscripciones.fcpys@gmail.com



dimecres, 12 de desembre del 2018

Entrevista a Raúl Zibech El saldo negativo de los gobiernos “progresistas” y la llegada de AMLO a la presidencia de México


Los gobiernos progresistas en América Latina “han resultado una regresión y para los pueblos indígenas han significado una doble o triple regresión, porque se les ha folklorizado. Hoy hay hombres de sombrero y mujeres de pollera en el parlamento, pero folklorizados, no representando políticamente a sus pueblos. Es una política de despojo que los fuerza a desplazarse. Y en esto no hay ninguna diferencia entre los gobiernos progresistas y los gobiernos de derecha y conservadores, como el de Perú o el de Colombia. La actitud anti-indígena es una constante en ambos casos”, advierte Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escritor y acompañante desde hace más de 30 años de diversos movimientos sociales del continente.


           

De la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, Zibechi señala que no representa ningún cambio para la región. Y sus consultas, opina, “son mecanismos de desarticulación de la protesta”. Habrá resistencia, dice, “pues las luchas no van a desaparecer porque haya un gobierno que sonría”.


La desarticulación de los movimientos sociales, la inclusión de cuadros de abajo en el nuevo gobierno, la imposición de proyectos extractivistas, el aislamiento de los críticos, la polarización de la prensa, el rol de Estados Unidos, entre otros, son los temas de esta entrevista.

 El saldo de los gobiernos progresistas en América Latina es negativo. El saldo es Bolsonaro, el saldo es Macri, es una Venezuela destruida. El saldo es Daniel Ortega, genocida, violador. Como dijo Chico de Oliveira en Brasil, fundador del Partido del Trabajo de los Trabajadores, “el lulismo fue una regresión política”.

El saldo es negativo, pero eso no quiere decir que no comprenda a la gente que los votó, que los apoyó y que los sigue apoyando, porque frente a eso está una derecha espantosa. Pero en resumidas cuentas el saldo es negativo.

diumenge, 15 de maig del 2016

Entrevista a Raúl Zibechi “La crisis de los gobiernos progresistas se debe a su incapacidad para salir del modelo extractivo”



-Los gobiernos progresistas aparecen en un momento caótico donde la desigualdad y la pobreza se habían disparado a consecuencia de las medidas neoliberales, de la desregulación, las privatizaciones.
Sus políticas han tomado dos líneas de actuación: reforzar el Estado y sus instituciones y combatir la pobreza mediante planes asistenciales, financiados estos con los beneficios proporcionados por los altos precios de mercado de las commodities, como la soja, el petróleo o los minerales. 

Algunos de sus errores, a nuestro juicio, ha sido no tocar ni al 10% de poderosos que concentran la mayoría de riqueza en sus manos, no hacer reformas estructurales y perpetuar el modelo extractivo. Nos hemos dado cuenta tarde de qué supone el modelo extractivo del cual, en un principio solo fuimos capaces de ver sus negativos efectos medioambientales.

divendres, 6 de maig del 2016

Lecciones incómodas del golpe en Brasil – Por Gerardo Szalkowicz



Como sucedió en Honduras en 2009 y en Paraguay en 2012 -y como intentaron en Venezuela en 2002 y otras tantas veces-, las fuerzas conservadoras de la región vuelven a demostrar en Brasil su multiplicidad de tácticas para reapropiarse de la torta completa, incluyendo la burla al orden democrático que esas mismas clases cimentaron.

El vergonzoso show del domingo pasado interpretado por 367 diputados, casi un tercio de ellos procesados por bandoleros a gran escala, juzgando a una presidenta que no cometió delito alguno, significó el paso clave para el avance de una conspiración político-judicial-mediática a la que le cabe un solo calificativo: golpe institucional.

Al margen de las valoraciones de cada quien sobre el gobierno de Dilma, queda claro que la coyuntura impone aunar en un solo grito el contundente repudio a tan evidente arremetida destituyente, que sin duda tendrá graves consecuencias a nivel continental.

Dicho esto, es momento también de ir colocando sobre la mesa algunas otras reflexiones a partir del caso brasileño que pudieran alimentar los debates sobre la etapa que atraviesa América Latina y el marcado retroceso de los gobiernos progresistas y populares.