Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Artemisia. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Artemisia. Mostrar tots els missatges

dissabte, 25 de gener del 2020

Jérôme Munyangi: ”La Artemisia es la solución para África”


El doctor Jérôme Munyangi se graduó en Medicina en la Universidad de Kinshasa, obtuvo una maestría en la Universidad París Diderot y otra en la Universidad de Otawa. En 2011, fue reclutado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como investigador de enfermedades tropicales desatendidas. Ahora ha estado trabajando durante 6 años en un tratamiento alternativo basado en plantas contra la malaria en la República Democrática del Congo (RDC), el tercer país más afectado de África después de Nigeria y Mozambique. Sus investigaciones demuestran la eficacia del tratamiento basado en la Artemisia, una planta con la que los chinos se tratan desde hace más de 2000 años. Sin embargo, la OMS y otras organizaciones internacionales se oponen a su uso, Francia y Bélgica lo prohíben y el tema está creando controversia ya que las poblaciones afectadas siguen sufriendo su flagelo. Según el último informe de la OMS, el Informe Mundial sobre la Malaria 2018, cada 2 minutos muere un niño menor de 5 años a causa de esta enfermedad curable.



La OMS es un organismo que regula las cuestiones de salud basándose en estudios de expertos, institutos de investigación y científicos. La OMS puede ser engañada por los científicos dependiendo de sus posiciones o intereses. Es bien sabido que hoy en día toda la investigación científica, incluida la de las escuelas de medicina, está financiada en gran medida por las empresas farmacéuticas que están atentas a sus intereses. La OMS, en su comunicado de junio de 20122, no recomienda el uso de Artemisia annua, en ninguna forma, incluyendo el té, para el tratamiento o la prevención de la malaria. La OMS tomó esta decisión con cierta precipitación e insistió en la resistencia al tratamiento, sin hacer referencia a la documentación científica disponible desde hace mucho tiempo. Como resultado, Francia y Bélgica han aplicado esta recomendación de la OMS al pie de la letra, llegando incluso a una prohibición formal.