La transición energética es uno de los temas candentes en la actualidad política. La pandemia de coronavirus se ofrecía como un punto y aparte hacia la sostenibilidad. Sin embargo, el Gobierno va a otorgar ayudas para la compra de vehículos contaminantes, en contra de avanzar, según denuncia la asociación ecologista, hacia un futuro ‘verde’. El día en que el Gobierno firma un plan de ayuda a la compra de coches, Greenpeace ha pedido el final de las subvenciones a empresas contaminantes. Varios escaladores de la asociación han desplegado una pancarta en la plaza de Neptuno de Madrid, próxima al Congreso de los Diputados, para exigir que no se destine más dinero público a este tipo de compañías, incluidas las automovilísticas.
Instalada a unos 50 metros de altura y con una superficie de 200 metros cuadrados, la pancarta decía No más dinero público a empresas contaminantes. La organización ecologista ha alertado de que el plan de ayudas a vehículos diésel y gasolina, además de ir contra la transición ecológica, podría condenar a la obsolescencia a un sector que supone el 10% del Producto Interior Bruto nacional.
Desde la agrupación ecologista han criticado también que se pongan a disposición de las aerolíneas más de 1.000 millones de euros en avales públicos, a los que se suma el paquete de ayudas directas de 1.050 millones de euros para la automoción que se aprueba este 16 de junio. «El Estado financia a industrias contaminantes con dinero público en el contexto del COVID-19, comprometiendo los objetivos de reducción de emisiones firmados por España», ha declarado Adrián Fernández, portavoz de Greenpeace, que pone como ejemplo a la industria de la automoción.
«Mientras países como Alemania o Francia concentran sus ayudas en el desarrollo de vehículos eléctricos, España aprueba subvenciones millonarias para coches diésel y gasolina, perpetuando así nuestra dependencia de los combustibles fósiles», ha añadido el portavoz.














