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dissabte, 2 de novembre del 2019

Chile. Mujeres como botín de guerra: la violencia política sexual


Tras semanas de movilizaciones en todo Chile, se han denunciado cientos de casos de violaciones a los Derechos Humanos por parte del Estado chileno y fuerzas militares y policiales del país. Entre este tipo de vulneraciones, se encuentra la violencia política sexual que se ha ejercido a mujeres y disidencias sexuales, con crímenes tales como violaciones y abusos sexuales, humillaciones, desnudamientos forzosos, tocaciones y amenazas de violación.

“A mi compañera periodista y a mi, nos hicieron desnudarnos y hacer sentadillas”, declara en un video Estefani Carrasco, periodista de La Estrella en Arica, luego de ser detenida por Carabineros de Chile.




Este es uno de los testimonios de mujeres que han denunciado publicamente la violencia sexual por parte de aparatos del Estado. Hasta el momento, 18 son las querellas por violencia sexual interpuestas por el Instituto de Derechos Humanos (INDH) en el marco de las manifestaciones sociales y represión ejercida por fuerzas militares y de seguridad en Chile en las últimas jornadas.

Testimonios como el de Estefani, vislumbran la violencia política sexual que se ha ejercido sobre los cuerpos de las mujeres y disidencias sexuales en estas últimas semanas. Entendiendo la violencia política sexual, como una vulneración a la integridad corporal y sexual, que va desde los abusos y violaciones sexuales hasta tocamientos, desnudos en detenciones, humillaciones fundadas en el sexo y/o orientación sexual de la persona, amenazas de violación, entre otras formas de violencias realizadas por agentes del Estado y que no está tipificada como un crimen específico en nuestro país.

dijous, 2 de maig del 2019

África: Niñas y mujeres de Nigeria, convertidas en botín de guerra


“Nos sacaron a la fuerza y ​​nos mantuvieron como prisioneras”, dijo Lydia Musa, quien fue secuestrada por Boko Haram cuando tenía 14 años, durante un ataque en Gwoza, un municipio del estado nororiental de Borno, en Nigeria.

Musa y otras dos niñas menores de edad fueron apresadas y obligadas a casarse con combatientes de Boko Haram a pesar de sus protestas de que eran demasiado jóvenes para contraer matrimonio.

“Debes casarte, te guste o no, nos conminaron mientras nos apuntaban con sus  armas”, contó a IPS la ahora adolescente de 16 años, en Maiduguiri, la capital de Borno, donde reside ahora porque le asusta volver a su localidad y que termine capturada de nuevo.




La violación de Boko Haram de los derechos de las mujeres y las niñas es la parte más notoria de un panorama más amplio de trata de personas, matrimonios forzados y  esclavitud que existe en Nigeria.

Cuando el grupo extremista llega a su décimo año de insurgencia, sigue siendo lo suficientemente poderoso como para secuestrar a mujeres y niñas a voluntad, y continúa “atacando a mujeres y niñas como botín de guerra”, dijo en un comunicado Anietie Ewang, investigadora en Nigeria de Human Rights Watch.

Esta nación de África occidental tiene la mayor incidencia de tráfico de personas a través del desierto del Sahara y el mar Mediterráneo hacia Europa. En las zonas del norte y noreste del país donde opera Boko Haram existe una alta incidencia de matrimonios forzados, mientras que en todo el país son frecuentes los casos de niñas “comerciadas” como esclavas modernas.

Boko Haram, cuyo nombre significa “la educación occidental está prohibida”, tiene la reputación de estar entre los cinco grupos terroristas más mortíferos del mundo. Ha impulsado una violenta campaña para imponer un régimen de observancia estricta del Islam en el noreste de Nigeria y en zonas de los países vecinos de Camerún, Chad y Níger.