Por todos es bien conocido el éxito de Inditex y de su fundador y accionista mayoritario, Amancio Ortega. La empresa textil española, con cerca de 7.300 tiendas y 162.000 empleados en 93 países, dueña de marcas como Zara, Bershka o Massimo Dutti, se ha convertido en la mayor gigante de la venta de ropa. Pero al observar y analizar las cifras de facturación, beneficios, empleados, impuestos y países donde las empresas del grupo los pagan, es fácil cuestionarse si su actividad es únicamente la “venta de ropa” y si se trata de una marca “española”.
ITX Merken (marca en holandés) es una de las empresas del grupo. Observando las cifras de facturación de esta filial con sede en los Países Bajos da la impresión de que se trata de uno de los epicentros de la actividad del gigante textil español, salvo que esta filial no es gigante ni se dedica a la venta de textil.
El secreto de la alta rentabilidad de esta empresa reside en que es la dueña de los derechos de las marcas de Inditex. Las conocidas marcas Zara, Zara Home, Massimo Dutti, Pull & Bear, Bershka, Oysho, Uterqüe, Lefties y Stradivarius no son propiedad de la empresa matriz de forma directa, sino que es la holandesa la que tiene todos los derechos sobre las marcas.
La técnica utilizada por Inditex para trasladar los beneficios desde las filiales de otros países a Holanda, bien conocida y utilizada por otras empresas como McDonald’s o IKEA, se basa en el pago —y la fiscalidad holandesa— de royalties. Holanda grava el beneficio obtenido de bienes intangibles, como los derechos de marca y los royalties, con un impuesto del 15%, muy inferior al 25% que pagarían en España, o a los tipos superiores al 30% que se paga en otros países

