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dimecres, 14 de novembre del 2018

Crecer no siempre es prosperar



El crecimiento económico es una niebla que oculta la realidad social y ambiental; por eso, la economía tradicional no puede hacer predicciones sin enfrentar equivocaciones. En las crisis del capitalismo, hasta suele observarse un mayor crecimiento en vísperas de la crisis. En el plano ambiental, se puede crecer a costa de liquidar el patrimonio natural. El crecimiento es una serpiente que se come la cola.

La economía tradicional no se conformó con ser la disciplina científica de las relaciones económicas. La economía observa la realidad y ve economía en todo, hasta se inmiscuye en los valores humanos. Su forma rara de razonar sería inadmisible en otras disciplinas o ciencias.




Se usa el PIB como indicador del bienestar, a pesar de que ya se ha comprobado que no sirve, por varios motivos. Primero, por comodidad, pues es más fácil utilizar un método generalizado, en vez de buscar nuevas opciones. Segundo, por intereses, al usar al PIB como indicador de bienestar, se ocultan las desigualdades sociales y ambientales. Tercero, por simplismo: se reduce un conjunto de variables a un solo indicador, que no es la síntesis de todas las variables. En cuarto y último lugar, porque la economía ha colonizado al resto de disciplinas y saberes. 

dimarts, 23 d’octubre del 2018

Seguridad para la ‘prosperidad’ en Centroamérica


El 11 y 12 de octubre se llevó a cabo en Washington la II Conferencia para la Prosperidad y Seguridad en Centroamérica. El evento, copresidido por los gobiernos de Estados Unidos (EE. UU.) y México, contó con la asistencia de los presidentes de Guatemala, Jimmy Morales, y Honduras, Juan Orlando Hernández, y los vicepresidentes de EE. UU., Mike Pence, y El Salvador, Oscar Ortiz. Participaron también el canciller y el secretario de gobernación mexicanos, junto con los secretarios de Estado y de Seguridad Interior de EE. UU.

 Se le dio centralidad al ‘desarrollo’, que implica (en un marco neoliberal que define hace décadas las relaciones de EE. UU. con Centroamérica) mejorar la competitividad y la inversión del sector privado, avanzar hacia una migración “segura, ordenada y regular” (asunto de mayor preocupación para la gestión de Donald Trump) y fortalecer las capacidades para mejorar la ‘seguridad’ (concepto siempre ambiguo y condicionado por la agenda estadounidense).[1]





El Triángulo Norte de Centroamérica en contexto

Es curioso que en las últimas semanas se haya pasado por alto varios acontecimientos importantes que suceden en la región. El pasado 13 partió una caravana desde Honduras rumbo a EE. UU. reclamando soluciones a la situación de pobreza y la violencia. Al mismo tiempo, el pueblo salvadoreño se congregó y celebró la canonización del ‘Santo de las Américas’, Monseñor Romero, asesinado a manos de Roberto d’Aubuisson –fundador de ARENA- en 1980, mientras que en Guatemala la exvicepresidenta, Roxana Baldetti, fue condenada por corrupción en el caso ‘Lago de Amatitlán’.