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dissabte, 16 de novembre del 2019

Denunciamos a quienes detentan el poder en Bolivia y llamamos al diálogo


En las proximas horas puede desatarse una guerra civil en complicidad con un gobierno que no tiene limites para sacar a las fuerzas armadas y a la policía a matar al pueblo, apoyados por grupos civiles.

Sí hay una movilizacion nacional de sectores campesinos y trabajadores. Entiéndase, si hay un grupo de cientos de miles y miles que muestran su incorformidad con el gobierno y que representan a cerca de la mitad de la poblacion, se debe buscar el dialogo. No se puede decir que se está «pacificando» saliendo a matar.

Por favor, convoquen al diálogo con los que reclaman y viabilicen una auténtica salida política que incluya a todos los sectores de la población, cediendo ambas partes.


Alertamos al mundo y a toda Bolivia sobre la irreponsabilidad y la ceguera de quienes detentan el poder en Bolivia y de la OEA, servil al gobierno de EEUU.


SÍ, los bolivianos queremos paz, pero no la paz de los muertos sino la paz incluyente y autenticamente no violenta. Si realmente la policía y los militares, como decían hace unos dias, no querían disparar contra su pueblo, mantengan esa postura…  porque ¿Qué ha cambiado?. Si no escuchan, solo estaran mostrando que este gobierno sí es una dictadura y que sí han dado un golpe de Estado.

¡Sí al dialogo y pacto social entre los bolivianos! ¡Rechacemos la violencia y el enfrentamiento entre bolivianos!

dijous, 14 de febrer del 2019

Venezuela: no queda otra que dialogar


La sociedad venezolana está, hoy, profundamente dividida y, en el actual escenario conflictivo, de crisis económica aguda, de violencia desencadenada e, incluso, de amenaza bélica, no cabe la imposición ejecutiva de ninguna de las partes sobre la otra.

Este escrito va a estar lleno de peros. Como suele suceder en cualquier asunto polémico y mediático, la gran mayoría tiene una opinión y una postura con respecto a la crisis de Venezuela: simpatiza con una de las partes en liza y hace suyas sus razones, así como se indigna y escandaliza con las sinrazones de la otra parte. Sin embargo —desengáñense—, esta realidad —como la mayoría de las que se le asemejan— incluye muchos datos y es más compleja de lo que se presume.




En todo caso, que ponga objeciones a unos y a otros, no ha de hacer pensar que busco la neutralidad o la equidistancia. Siquiera por razones emocionales, cuando no de memoria histórica, he de decir que la oposición antichavista, cuya dirigencia relaciono con los clasistas y arrogantes sectores pudientes venezolanos que tradicionalmente han sido irresponsables y parasitarios dueños del país, despierta, en general, mi antipatía. 

Me caben pocas dudas de que, tras las reacciones a la autoproclamación presidencial de Juan Guaidó, más que el compromiso con la democracia o con la libertad que aquí —a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con Arabia Saudí o Guinea Ecuatorial— se dice pretender, hay importantes intereses económicos en liza. ¿Qué decir del petróleo y el oro? ¿O de la pugna geoestratégica entre potencias viejas y nuevas? ¿Qué razones exactas y concretas mueven a los dirigentes de tantos países a reconocer al nuevo presidente? ¿En qué se concretan esas “presiones” que, por ejemplo, se dice que el propio Gobierno español ha recibido? ¿Hablamos de intercambio de favores? ¿De números en cuentas bancarias, tal vez? ¿A cuánto está el precio por sumarse al derrocamiento de un gobierno?

dijous, 22 de novembre del 2018

MEXIICO: El respeto a disentir


En una sociedad democrática, el respeto de las ideas es una base fundamental para la cohesión del tejido social. El debate debe generar un diálogo constructivo, no una descalificación a priori en donde se imponga la intolerancia por encima de la razón.

 Un debate mal encauzado o claramente manipulado, puede generar que salgan a flote los sentimientos más oscuros de la sociedad; la disidencia, da lugar a la descalificación, al escarnio, a la ofensa y en el peor de los casos al linchamiento social.




Las redes sociales se han convertido en la arena pública, donde lo mismo se dirimen cuestiones banales, que son parte de la vida estrictamente privada de un personaje público, que temas de interés social relacionados con el ejercicio poder.

El grado de polarización generado por ciertos temas, ha obnubilado la razón de mucha gente. Veo con preocupación que algunos militantes o simpatizantes del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y del partido MORENA, no logran diferenciar la crítica constructiva que señala las inconsistencias entre la retórica y el plan de gobierno, así como la incongruencia política del partido que ahora incurre en muchas de las prácticas que tanto condenó.

dissabte, 20 de gener del 2018

El Salvador: Diálogo y gobernabilidad democrática


La gobernabilidad democrática constituye uno de los objetivos de cualquier gobernante que pretenda asegurar la estababilidad de la sociedad, no a partir de la fuerza –lo que es propio del autoritarismo—, sino a partir del respeto de normas y criterios enmarcados en el Estado de derecho. La gobernabilidad democrática es algo a conseguir ahí donde no existe, y algo a consolidar ahí donde es incipiente. Las dificultades que habrán de sortearse son distintas según la naturaleza de las sociedades, sus grupos de interés, sus conflictos, su historia y su cultura política. Ahora bien, sin importar el carácter de la sociedad en la que se busca impulsar una estilo de gobernabilidad democrática, existe un método (un mecanismo) que en las más diversas circunstancias históricas –sobre todo, en las más conflictivas— ha revelado sus potencialidades y capacidades para avanzar hacia aquélla: el diálogo no sólo político, sino también social y económico.




Y lo que esas experiencias históricas también ponen de manifiesto es que para que el método del diálogo funcione (es decir, sea eficaz para la gobernabilidad democrática) se requiere de promotores del diálogo –es decir, de personalidades que hagan suya la causa del diálogo y la impulsen contra viento y marea— y actores (sociales, institucionales, políticos, empresariales) que hagan eco del esfuerzo de esas personalidades y se sumen a su promoción y puesta en práctica para resolver problemas que de otra manera se prolongarían interminablemente. O sea, que el método del diálogo para la gobernabilidad democrática puede ser eficaz para resolver problemas (sociales, económicos, políticos), siempre y cuando se cuente con personalidades (políticas, eclesiales, universitarias, diplomáticas) que lo promuevan y con actores sociales significativos que lo hagan suyo. Cuando esto sucede, se pueden superar situaciones dramáticas (como guerras civiles por ejemplo), que de otro modo no tendrían una solución beneficiosa para el conjunto de la sociedad.  

dimarts, 24 d’octubre del 2017

El "problema catalán" y la democracia en peligro


Es imposible el diálogo, primero, porque los interlocutores no se reconocen. Pero lo es, sobre todo, porque –recordemos– los interlocutores no nos representan.

Ha llegado el momento de decir con firmeza que si uno quiere tener una mínima idea sobre “lo que está pasando en Cataluña”, antes debe alejarse de la actualidad que construyen los medios de comunicación y sentarse a hablar, sin prisas, con la persona que tiene al lado. Créanme, sí se puede.




De vuelta a la conversación, una vez superado el nivel superficial, repleto de tópicos y prejuicios de otro, descubriremos que lo que ha ocurrido en este tiempo tiene que ver con eso, con la interrupción del diálogo social que el estallido de la crisis propició, cuyo hito principal es el 15-M, y con el (r)establecimiento de la unidireccionalidad incontestable, ese monólogo insoportable a través del cual los grandes medios nos invitan a creer en lo que ellos dicen, y no en lo que ven nuestros ojos.

El consenso social de las plazas del 15-M, hoy fracturado, es el que impidió una deriva fascista en España homologa a la de la mayoría de países europeos, un fascismo que emerge ahora bajo la forma de represión de la plurinacionalidad