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dijous, 5 d’abril del 2018

Hijos de torturadores: Argentina conoce otra cara de la dictadura


 Al cabo de cuatro décadas, la sociedad argentina ha procesado de muchas maneras los atroces crímenes de la última dictadura militar (1976-1983). Pero cuando todo parecía conocido, salió a la luz pública un grupo que muestra otra cara de la historia: la de ser hijo o familiar de un represor.

Se trata de personas que han condenado la actuación de sus padres, generalmente al costo de romper sus relaciones con todos sus parientes, para reivindicar la memoria de los 30.000 desaparecidos que, según organismos de derechos humanos, dejó esa dictadura.


Analía Kalinec (de izda a dcha), Liliana Furió, María Laura Delgadillo y Lorna (quien prefiere no hacer público su apellido), hijas de militares o miembros de fuerzas de seguridad que fueron condenados por crímenes contra la humanidad cometidos durante la última dictadura argentina.


“Vivimos nuestras historias con mucha vergüenza y mucha soledad porque nuestras propias familias nos rechazan y, fuera de ellas, la visión tampoco es muy favorable. Entonces, mostrarnos colectivamente es importante para nosotros”, contó Analía Kalinec a  un grupo de otros medios internacionales, entre ellos IPS, en un encuentro organizado con cuatro integrantes del grupo.

Después, en el 42 aniversario del golpe de Estado, el colectivo participó por primera vez, en el centro Buenos Aires, en la manifestación que cada 24 de marzo recuerda a los desaparecidos y reclama que sigan adelante los juicios por la represión ilegal.

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dissabte, 4 de novembre del 2017

ARGENTINA: "Somos hijas de genocidas. Es muy fuerte decirlo así pero es la verdad"



Hablamos con Analía Kalinec y Liliana Furió, integrantes del colectivo Historias Desobedientes y con Faltas de Ortografía. Un grupo pionero que surge para sumar su voz a la lucha por los derechos humanos en Argentina, en un momento en el que el revisionismo y el olvido parecen ser parte de la política del nuevo Gobierno


El colectivo Hijas e Hijos de Genocidas durante una movilización frente al Congreso de la Nación.

Un 12 de mayo de 2017 en la revista argentina Anfibia apareció el testimonio de Mariana D. “D” era su apellido desde hacía un año, hasta entonces Mariana arrastraba como una condena un Etchecolatz que la emparentaba con uno de los personajes más oscuros de la dictadura argentina: Miguel Etchecolatz, su padre.

Unos días después, Erika Lederer, hija del segundo jefe de la maternidad clandestina de Campo de Mayo, publicaba otro artículo en la misma revista. Su padre, Ricardo Lederer, se suicidó en 2012 de un disparo en la boca horas después de anunciarse la identidad del nieto recuperado número 106. En la documentación aportada por Abuelas de Plaza de Mayo aparecía su firma. Y esa prueba le implicaba en la apropiación y entrega ilegal de Pablo Javier Gaona Miranda, tras el secuestro de sus padres, María Rosa y Ricardo.