El PP, en el centro del huracán. Así se podría sintetizar la situación en que se haya el partido en el gobierno desde que hace 5 años se desveló la contabilidad b de Bárcenas e interpusimos la primera querella el contra el ex tesorero y un nutrido grupo de empresarios que durante años habrían abonado millones de euros al PP a cambio de obra pública. Ahora, y pese a la infinidad de maniobras que el PP ha promovido para obstaculizar las investigaciones judiciales, ha llegado la hora de la verdad, la de llevar por fin a juicio dos de las principales causas penales en las que el PP o sus dirigentes vienen siendo acusados.
Todas estas causas, junto a las investigaciones de las tramas Púnica y Lezo, estallarán al PP en su annus horribilis. Porque todas las causas apuntan a un modus operandi similar que evidencia que en el PP anidó una estructura corrupta nacional, autonómica y local donde el partido se nutrió con un sistema de cobro de comisiones o mordidas a cambio de contratos públicos con el que se beneficiaron esas élites empresariales extractivas de dinero público. Pagos con el que se remodelaban las sedes, se financiaban campañas y hasta se pagaban los sobresueldos de sus líderes, con M. Rajoy a la cabeza.
