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dijous, 28 de febrer del 2019

FILOSOFÍA: Cuestionando el final tradicional: una reflexión filosófica sobre la muerte digna


Más allá de los dilemas éticos propios de la eutanasia, afrontar la muerte digna conlleva una serie de reflexiones filosóficas que pueden resultar de enorme interés para la definición del sujeto contemporáneo.

Una de las reflexiones éticas más comunes en nuestra sociedad contemporánea es la cuestión de la muerte digna. En la actualidad, solo un reducido número de países en todo el mundo da cobertura legal y garantiza el derecho a morir a aquellos habitantes que, por circunstancias vitales, piden finalizar su vida anticipadamente. Aquellos países que no ofrecen la eutanasia como una alternativa legal y penalizan cualquier forma de asistencia al suicidio, obligan a sus habitantes a llevar a cabo estas prácticas en la clandestinidad, sin ofrecer los medios más adecuados para poder garantizar un final de vida digno y menos traumático. A pesar de ser una cuestión que ciertos sectores políticos prefieren evitar, estamos ante un debate muy vivo en la población, pues aborda una problemática que nos va a afectar cada vez más en el futuro.


El filósofo Antonio Aramayona, que en 2016 decidió voluntariamente poner fin a su vida, en una captura del documental “Tabú de Jon Sistiaga: Y al final, la muerte” (youtube.com)


El planteamiento de una muerte digna surge en un momento muy particular de nuestra historia, pues gracias a los indiscutibles avances de nuestra civilización en ciencia, medicina e higiene, actualmente podemos alargar nuestra vida más que en épocas anteriores. Incluso podríamos calificar este aumento en la esperanza de vida como “antinatural”, ya que lo conseguimos gracias a medios artificiales (creados por el ser humano) que nos permiten superar ciertos problemas de nuestra naturaleza. A pesar de que, indudablemente, es uno de los grandes logros de nuestra especie, este alargamiento antinatural de la vida nos enfrenta hoy a una pregunta relevante: ¿hasta qué punto merece la pena alargar nuestra vida? No estamos ante una pregunta completamente nueva, pero sí ante una cuestión de actualidad en una sociedad cada vez más acostumbrada a ver cómo, en ocasiones, sus mayores y sus enfermos alargan la vida en unas condiciones pésimas.

dimecres, 30 de maig del 2018

El rechazo a la eutanasia está basado en criterios religiosos y mercantiles


La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU, 2000) ponía en evidencia que 3 de cada 4 españolas y españoles estaban de acuerdo con la eutanasia

Recientemente se aprobó la admisión a trámite de una Proposición de Ley de reforma de la Ley Orgánica 10/1995, del Código Penal, del Parlamento de Cataluña con el fin de despenalizar la eutanasia. Este hecho ocurre después del rechazo de anteriores propuestas presentadas (Izquierda Unida y Unidos Podemos - En Común Podem - En Marea, Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana) y coincide con el debate actual de una ley de dignidad al final de la vida de Ciudadanos y la presentación de otra proposición más amplia del PSOE que sí reconoce la ayuda a morir, los casos susceptibles y el procedimiento regulatorio, pendiente de calificación, y similar a las que fueron rechazadas anteriormente.




Una muerte es adecuada o buena cuando está asistida por profesionales que evitan el dolor, controlan el miedo y la ansiedad del paciente en la medida de lo posible y aseguran los cuidados necesarios, ocurre en su domicilio (o en hospital si así se desea) en compañía de sus familiares y amigos, rápida y sin prolongar la agonía para no ser una carga para sus cuidadores (demanda de muchos de ellos). Será digna si la persona explicita como quiere que sea el proceso de morir y cuando y su decisión es respetada. Es necesaria una nueva Ley que solucione legalmente el supuesto en el que una persona con una enfermedad irreversible y sin tratamiento pueda solicitar que se le administre una medicación que ponga fin a su vida de manera anticipada, porque no hay derecho a vivir a cualquier precio, sin condiciones dignas y con sufrimiento y dolor irreversibles e intolerables.

dissabte, 28 de maig del 2016

Dossier #LaMarea39: Despedida digna

En el nuevo número de La Marea abordamos el incómodo debate sobre la muerte digna y la disponibilidad de la propia vida: desde la situación en España al recurso internacional de algunas familias.




Todos sabemos que nos vamos a morir pero es difícil aceptarlo. La sociedad occidental suele dar la espalda a la muerte y cuesta hablar de ella con naturalidad. Es vertiginoso pensar en dejar de existir, y no saber cómo será el fin de nuestras vidas ni qué implica que acaben. Lo que sí conocemos, independientemente de las creencias legítimas de cada persona, es lo que sucede cuando estamos vivos. 

Y cuando alguien decide que quiere dejar de sufrir, que no desea que le laven otras personas, que no quiere respirar mediante una máquina… En resumen, cuando alguien opta por el “buen morir” debería tener el derecho a disponer de su propia vida. Hay que hablar de la muerte sin complejos ni tapujos porque sucede todos los días. Y es urgente, por tanto, poner en marcha una ley que regule la eutanasia y el suicidio asistido

diumenge, 22 de maig del 2016

Una muerte feliz (por Hans Küng )

Una muerte feliz recoge los planteamientos y propuestas del destacado teólogo acerca del final de la vida humana. Dicho con sus propias palabras, “mi libro no aspira a aclarar definitivamente la compleja cuestión de la eutanasia, sino que más bien pretende contribuir a un proceso de debate continuo y a aportar la voz de un teólogo cristiano afectado él mismo de una manera existencial por esta problemática” 



Hans Küng es un teólogo católico de reconocido prestigio. Nacido en Sursee (Suiza) en 1928, estudió filosofía y teología en Roma y París. A partir de 1960 fue catedrático de Teología Ecuménica en Tubinga (Alemania). Participó activamente en el Concilio Vaticano II y en 1979 el papa Juan Pablo II le retiró la licencia eclesiástica para seguir impartiendo la docencia. Pasó entonces a ser catedrático emérito, dedicando las últimas décadas a la investigación y reflexión sobre las religiones, la teología y, de manera muy intensa, a la búsqueda de la fundamentación de una ética global, capaz de unificar y aglutinar a todas las religiones.

Su trayectoria existencial se vio profundamente afectada por la enfermedad de su hermano Georg, de 22 años, a quien en la década de los cincuenta le fue detectado un tumor cerebral inoperable que derivó en tratamientos terapéuticos agresivos y prolongados, estancias hospitalarias y quimioterapia. Los médicos le dieron finalmente por desahuciado.