Los equipos de derechos humanos de la ONU en la región centroamericana y en México piden que se proteja a los migrantes, refugiados y desplazados, así como otras personas en movimiento que se han quedado atrapados por la crisis del COVID-19, muchos en condiciones de hacinamiento y sin acceso a la salud y otros derechos humanos.
Algunas medidas adoptadas por los Gobiernos de Centroamérica y México para contener y prevenir la propagación de la pandemia de coronavirus están afectando desproporcionadamente a los migrantes, refugiados y desplazados en la región, alertó la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Los cierres de fronteras han provocado que numerosas personas, entre ellas niños y adultos mayores, se hayan quedado atrapadas en lugares fronterizos.
