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dimecres, 11 de desembre del 2019

SOLIDARIDAD Y MOVILIZACIÓN


“Estamos claros que podemos tener una nueva Constitución en Chile, pero lo fundamental, lo que hace viables los proyectos, es la organización”, alertó este jueves desde la Cumbre de los Pueblos en Santiago de Chile la campesina Francisca “Pancha” Rodríguez, de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI – CLOC Vía Campesina).

Tiene que haber “organización, compromiso, conciencia política”. “Este movimiento actual en Chile es frágil, porque lograr unidad de pensamiento para llegar a la unidad de acción es difícil y lo hemos visto en los debates”, agregó la dirigente. “Sería terrible para América Latina que nosotros tuviéramos una lucha sostenida, un levantamiento popular, y que perdiéramos” finalmente, aseguró.





La referente de ANAMURI y la CLOC Vía Campesina consideró que la Jornada Continental “es nuestra lucha incansable contra el sistema capitalista” y que es necesario “junto con la movilización, ir generando la propuesta alternativa para los pueblos, nuestro proyecto político popular”.

En tanto, el ambientalista Danilo Urrea, de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), dijo que “la Jornada Continental vino a la Cumbre de los Pueblos con la intención de mostrar solidaridad con la lucha del pueblo chileno, y esto tiene que tener un correlato necesario en la COP 25 de Clima de Madrid”. “Los pueblos tenemos que seguir denunciando las atrocidades de un modelo que pretende legitimar falsas soluciones frente a la crisis climática, y que pretende mostrar que la justicia ambiental es un pacto de corporaciones y no una lucha de articulación de los pueblos”, agregó.

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dimecres, 15 de març del 2017

Desde Venezuela: Declaración hacia una Asamblea internacional de movimientos y organizaciones de los pueblos


1 Estamos atravesando un momento histórico en el mundo donde se evidencia una crisis estructural del sistema capitalista centrado en el capital financiero. Esta crisis afecta todas las dimensiones de la vida: una crisis económica, generando miseria en el pueblo, un creciente aumento del desempleo y reduciendo dramáticamente las posibilidades del pueblo de acceder a sus derechos básicos, como la alimentación, la vivienda y la salud. La cara más perversa de esto es que poblaciones enteras son forzadas a emigrar para intentar conseguir mejores condiciones de vida y salir de la exclusión hasta la que empuja el sistema. Es una crisis social ya que los acontecimientos mus muestran cómo se desata la mayor violencia hacia el pueblo que exige esos derechos arrebatados, respondiendo con criminalización, represión y genocidio.




2 Esta situación es producto de la necesidad del imperio y las empresas transnacionales de conquistar nuevos territorios para explotar sus bienes naturales y concentrar mayor riqueza, a fuerza de destrucción del ambiente. Estamos frente a una crisis ambiental por destrucción irreversible de nuestro planeta. También se corresponde con una crisis política, dada por un descreimiento de las instituciones de los estados, que atienden las necesidades del mercado dominadas por el capital en lugar de dar respuesta a las demandas sociales. Por todo esto la crisis adquiere una dimensión cultural imponiendo a las sociedades hábitos consumistas, valores individualistas y de competencia entre las personas, atentando contra valores como la solidaridad y el trabajo colectivo.

dissabte, 18 de juny del 2016

EL SALVADOR: El actual incremento del salario mínimo en El Salvador es otro llamado urgente a la organización popular


La crisis que el sistema capitalista genera a nivel general impacta cada vez más en los ciudadanos asalariados del país. Los y las trabajadoras de todos los sectores se encuentran realmente más cercados con respecto a las alternativas de vivir plenamente –y de asegurarse un futuro digno- en un país donde las políticas neoliberales son adoptadas, defendidas y ejecutadas por quienes tienen el poder económico y por aquellos que desde los ámbitos políticos les tienden la mano para su provecho propio.


Activistas de ARENA partido de las cúpulas empresariales, protestan en oposición al aumento del salario mínimo.



Frente a los intereses comunes de quienes tienen el poder otros intereses deberían posicionarse como contenciones de ese poder dominante y como reivindicaciones de la clase trabajadora. Temas variados como la defensa del medio ambiente, la crisis hídrica, el sistema de pensiones [1] , el acceso a bienes y servicios e incluso el tema de la seguridad pública deberían ser considerados y asumidos como intereses comunes de la clase trabajadora, es decir, intereses de clase. Ello supondría la posibilidad de unir y articular esfuerzos para la defensa común de dichos intereses y la mejora de condiciones de vida de la población general.


Sin embargo sucede todo lo contrario: en el país los temas que deberían ser comunes son cada vez más ajenos y a pesar de vivir a diario la crisis económica, social, política y ambiental no somos conscientes de cómo la pasividad popular tiende a coadyuvar la perpetuación de un sistema cada vez más asfixiante del ser humano en general, tanto en el ahora como en el mañana.