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dissabte, 1 de desembre del 2018

Publicaciones Documento especial. El claroscuro del futuro colombiano


El resultado del plebiscito del 2 de octubre señaló las dificultades para la implementación de los acuerdos de paz y los actores que buscarán obstaculizarla. Superada esta situación con el Nuevo Acuerdo[1] y con la perspectiva de refrendación parlamentaria, la etapa de concreción de lo acordado será la más crucial y compleja, puesto que deberán desarrollarse las reformas pactadas para el mundo rural colombiano y para la apertura democrática e incorporación a la vida civil de la insurgencia. Los contenidos de los acuerdos requerirán muchas transformaciones institucionales y legales que deberán incluirse en el bloque constitucional del país y, en especial, requieren conseguir un nuevo consenso social incluyente de todos los sectores políticos y sociales.


La gran incógnita de la implementación del acuerdo de paz y las alternativas de izquierda

El discurso del uribismo es el de la venganza y búsqueda de sometimiento de la insurgencia, desconociendo su estatus político y el proceso de paz en su conjunto. El acuerdo no es un acta de capitulación ni de rendición de la guerrilla, por eso el uribismo pretende construir un relato electoral en torno al desconocimiento del tratado de paz. Tal escenario exige una interacción de las élites proclives a la paz, y de los sectores populares que están a favor de los acuerdos capaz de hacer frente al planteamiento de las fuerzas más reaccionarias que intentarán llevar al país a la violencia o a la venganza contra los excombatientes, tal como ocurrió en el pasado con la Unión Patriótica y, posteriormente, con el Movimiento 19 de abril M19.

Se equivocan, entonces, quienes piensan que el proceso de paz termina con la firma de un tratado o un documento. Los acuerdos deben desarrollarse en los territorios y la sociedad entera debe generar una transformación cultural y democrática para que la paz sea una realidad a mediano plazo.




dijous, 21 de desembre del 2017

Cómo me convertí en activista por la paz


Me han pedido varias veces que escriba capítulos para libros sobre “cómo me convertí en activista por la paz”. En algunos casos, me disculpé y dije que no podía. Para un libro llamado Why Peace, editado por Marc Guttman, escribí un capítulo muy breve titulado “¿Por qué soy un activista por la paz? ¿Por qué tú no lo eres?” Mi punto era básicamente expresar mi indignación del porqué uno tendría que explicar su trabajo para acabar con lo peor del mundo, mientras que millones de personas que no hacen nada para acabar con ello, no ofrecen ninguna explicación por su comportamiento reprensible.



A menudo hablo en grupos de paz y colegios y conferencias sobre trabajar por la paz, y a menudo me preguntan cómo me convertí en un activista por la paz, y siempre evito cortésmente la pregunta, no porque la respuesta sea demasiado larga sino porque es demasiado corta. Soy un activista por la paz porque el asesinato masivo es horrible. ¿Qué diablos quieres decir con eso de por qué soy un activista por la paz?

Esta posición mía es extraña por varias razones. Por un lado, creo firmemente en la necesidad de muchos más activistas por la paz. Si podemos aprender algo sobre cómo las personas se han convertido en activistas por la paz, debemos aprenderlo y aplicar esas lecciones. Mi pesadilla sobre cómo termina el movimiento por la paz, aparte del final del apocalipsis nuclear, es que el movimiento por la paz finaliza cuando el último activista por la paz adquiere Alzheimer