La alternativa inmediata o de corto plazo consiste en aplicar una política energética que se expresa en la consigna ¡SALIR DEL PETROLEO!, es decir, en la aplicación de las siguientes medidas:
seguir leyendo en Alainet


Como era de esperar, nada se ha hecho a niveles gubernamentales en el mundo “occidental y cristiano” para prever e impedir aunque más no sea algunas de las gravísimas consecuencias que el planeta está sufriendo, y con él grandes mayorías desposeídas y silenciosas, de las que nadie osa hablar, por la actitud egoísta y depredadora de los que se auto-titulan “grandes potencias” y sus acólitos.
En una estadística económica deberían, y por mucho, incorporarse los daños medioambientales –es decir, los costes ecológicos y sociales reales— de nuestro obsoleto modo de producir privado-capitalista. A diferencia de lo ocurrido en crisis económicas mundiales pasadas, ahora no tenemos ya mucho tiempo para una transformación que, desde luego, no vendrá por sí sola. Y lo cierto es que resulta de todo punto necesaria, si queremos que este planeta siga siendo habitable. Y eso significa, ni más ni menos, que despedirse de la ideología del crecimiento
Créixer, créixer i més créixer. Aquesta és la màxima expressió del nostre sistema. Des de la revolució industrial fins a l'actualitat, el creixement -de consum energètic, de generació de tot tipus de residus, d’acumulació de capitals i d'augment de les desigualtats, de destrucció de recursos i hàbitats naturals i, com no, de població- s'ha produït de forma espectacular; el que en matemàtiques diríem, una forma exponencial.