En una estadística económica deberían, y por mucho, incorporarse los daños medioambientales –es decir, los costes ecológicos y sociales reales— de nuestro obsoleto modo de producir privado-capitalista. A diferencia de lo ocurrido en crisis económicas mundiales pasadas, ahora no tenemos ya mucho tiempo para una transformación que, desde luego, no vendrá por sí sola. Y lo cierto es que resulta de todo punto necesaria, si queremos que este planeta siga siendo habitable. Y eso significa, ni más ni menos, que despedirse de la ideología del crecimientodivendres, 26 de març del 2010
Hay que despedirse del fetichismo del crecimiento, en el Norte, pero también en el Sur
En una estadística económica deberían, y por mucho, incorporarse los daños medioambientales –es decir, los costes ecológicos y sociales reales— de nuestro obsoleto modo de producir privado-capitalista. A diferencia de lo ocurrido en crisis económicas mundiales pasadas, ahora no tenemos ya mucho tiempo para una transformación que, desde luego, no vendrá por sí sola. Y lo cierto es que resulta de todo punto necesaria, si queremos que este planeta siga siendo habitable. Y eso significa, ni más ni menos, que despedirse de la ideología del crecimiento
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