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dimarts, 28 de juliol del 2020

Los desafíos del mundo del trabajo


El estallido de la pandemia Covid-19 constituye quizás uno de los acontecimientos más importantes de las últimas décadas, porque agudiza las contradicciones sistémicas en un periodo histórico, de por sí, marcado por múltiples crisis y una transición intrasistémica global, en cuyo marco se despliega una profunda disputa por el control-dominio de la humanidad, de los bienes naturales, los recursos estratégicos, y en cuyo marco la reproducción de la vida como tal, en sus distintas dimensiones, se encuentra amenazada.  La capacidad destructiva del capital, que florece en base a la pauperización de las masas, la mercantilización de todas las formas de vida, el despojo ampliado y continuado, así como las distintas modalidades de guerra, se expande y se desnuda.




La extrema vulnerabilidad en que se encuentra la clase trabajadora en la mayoría de los países del mundo ante la crisis, desatada por la pandemia, solo puede comprenderse a partir de la brutal ofensiva que ha enfrentado el trabajo por parte del capital durante las últimas cuatro décadas.  El incremento del desempleo estructural, el subempleo, trabajo precario y autoempleo, el debilitamiento de los sistemas estatales de protección social, la pérdida de derechos conquistados por parte de los trabajadores/as han contribuido al crecimiento de la desigualdad, empobrecimiento, la indefensión ante situaciones de crisis, migraciones masivas y desplazamientos forzosos, y el que un número cada vez más elevado de personas no logran satisfacer sus necesidades básicas, padecen de hambre o se encuentran en situación de vivir en la calle, que ya existían previo a Covid19, se agudizarán dramáticamente.

El mundo laboral enfrenta un panorama dramático, sumando a millones en la pobreza y extrema pobreza, con significativas pérdidas de ingresos, patrimonios familiares, teniendo que enfrentar deudas impagables, y pocas expectativas de poder emplearse a corto plazo.  En diferentes países del mundo, incluyendo Estados Unidos, millones de personas se han visto obligadas a hacer colas para recibir donaciones de alimentos y así evitar morirse de hambre