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dissabte, 11 de febrer del 2017

Una esperanza para personas LGBTI inicia su camino en la ONU



Muntarbhorn, profesor de derecho internacional en la Universidad Chulalongkorn de Bangkok, tiene por misión colaborar en la protección de los derechos de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), víctimas de violencia, odio y discriminación en numerosos países.

El jurista tailandés, formado en la inglesa Universidad de Oxford y colaborador desde 1990 de distintas agencias de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), se integra al sistema de procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos, que tutela las garantías, civiles, culturales, económicas, políticas y sociales, conformado por 57 expertos, 43 temáticos y 17 con mandatos por país. 


Sellos conmemorativos de la campaña "Libres e Iguales" de la ONU en defensa de los derechos de las personas LGBTI, lanzada en 2016, que despertaron malestar en los 54 países africanos y Rusia


“Aún tenemos esta clasificación particular (de enfermedad mental en la Organización Mundial de la Salud) para las personas transgénero y para las intersexuales. Debemos avanzar respecto a la identidad de las personas, sin estigmatizarlas, sin transformar el tema en una cuestión médica ni en una patología”: Vitit Muntarbhorn.

La empatía que Muntarbhor propugna con los LGBTI significa “comprensión, actitud, conocimiento, disposición y, más aún, educación”. “Representa socialización, vínculos con familias y comunidades desde edad temprana y de esa manera sentimos empatía, un cierto entendimiento sobre aquellos que son diferentes de nosotros en términos de género y de diversidad sexual”, concluyó.


divendres, 9 de setembre del 2016

LOS DERECHOS LGTTBIQ, UNA REALIDAD POR CONQUISTAR

La falta de derechos y situaciones de violencia que sufre el colectivo LGTTBIQ no es una cuestión residual, en una situación que vive esta comunidad en todas las partes del mundo. Cierto es que en muchos rincones se han dado pasos hacia una igualdad real, hacia el cumplimento de los derechos humanos y la posibilidad de que todas las personas vivan una vida digna. Sin embargo, la violencia simbólica, las agresiones, e incluso los asesinatos, a personas LGTTBIQ es una realidad de la que ningún país escapa, sustentado en muchas ocasiones por una política del miedo.




Haciendo una mirada global, existen tres datos escalofriantes: la homosexualidad supone la pena de muerte en 7 países, en 75 es ilegal (donde es castigada con penas de cárcel) y 1.731 han sido los asesinatos de personas transexuales desde enero de 2008 a diciembre de 2014.

A lo largo del mundo, hay un discurso LGTTBIQ fóbico que construye un clima de intolerancia y de violencia hacia todas aquellas personas que rompen con la norma heterosexual y con la identidad de género normativa. Romper con esta norma supone poner en jaque todo un sistema y la consecuencia es vivir situaciones de violencia de una forma más o menos implícita.













diumenge, 21 d’agost del 2016

LOS DELITOS DE ODIO POR DIVERSIDAD SEXUAL Y DE GÉNERO

Cuando se trabaja en el ámbito de la diversidad sexual y de género, como lo hace ALDARTE, es imposible sustraerse a una realidad: la situación de violencia con la que cotidianamente viven las personas que bien por su sexualidad, bien por su género son estigmatizadas y declaradas como “no normales”. Todas las personas tenemos una sexualidad y una identidad de género, pero cuando éstas no se acomodan a lo considerado normal, de forma frecuente se nos considera objetivo legítimo de discriminaciones y de toda clase de abusos y violencias, bien sea por la tradición, la cultura, la religión, etc.

Manifestación el 28 de junio, día internacional por las libertades sexuales, Bilbao (2015).



Las violencias a las que son sometidas las personas no normativas por su sexualidad y/o por su género ha sido un problema que durante muchos años no ha sido debidamente reconocido en nuestro país, pese a las miles de agresiones que se producen y que frecuentemente se desconocen. Se trata de una violencia que traspasa fronteras, clases, etnias y religiones, y cuyo motivo esencial se resuelve Los delitos de odio por diversidad sexual y de género en el odio hacia las personas LGTTBIQ (Lesbianas, Gais, Transexuales, Transgénero, Bisexuales, Intersexuales, Queers) por su preferencia sexual y/o identidad de género.

Estas violencias están empezando a ser reconocidas como delitos de odio, un término que se refiere a “la negación delictiva de la igual dignidad intrínseca de la persona y de la universalidad de derechos humanos