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divendres, 29 de maig del 2020

Consumo, publicidad y estatus social


En el sistema capitalista el consumo ha sido un referente de la libertad y el estatus de determinados grupos sociales. Renán Vega Cantor define el consumo, de manera concisa, como “a lo que ha quedado reducida la libertad individual de los seres humanos, pues neoliberales, culturalistas posmodernos y teóricos de los medios de comunicación reivindican la máxima teológica de ‘el consumo os hará libres’” [2]. Es decir, en el actual sistema de cosas el individuo es libre en la medida que pueda consumir lo que ofrece el mercado. Sin embargo, el consumo no es más que la representación de una nueva forma de esclavismo impuesta disimuladamente por el capitalismo. Cuando esa nueva forma de esclavismo se apropia totalmente de cada centavo del individuo para la satisfacción de necesidades impuestas, ha mutado en consumismo, el cual está condicionado por la creación de pseudopersonalidades por parte de las grandes empresas capitalistas que, al mismo tiempo, manufacturan los productos con los cuales se puede alcanzar el cielo en la tierra. Por ende, son las grandes empresas quienes determinan la autorrealización y felicidad de los seres humanos mediante el consumismo, impuesto por medio de las leyes de la publicidad.


“Ninguna pauta de consumo puede considerarse moralmente aceptable si es intrínsecamente imposible de universalizar; si sólo pueden disfrutar de ella una minoría, en tanto la mayoría queda excluida de ella”. Jorge Riechmann 


El consumo establece una jerarquización social condicionada por la cantidad y calidad de productos adquiridos. Se crean diferencias y se acentúa la desigualdad social. En los sectores sociales en los cuales se ha instaurado una serie de intereses subjetivos, principalmente en la denominada clase media, el consumo de determinados productos y servicios le asemeja artificialmente a la denominada clase alta, en donde su modo de vida es representado mediante el marketing como la cúspide del bienestar humano. Es una lucha permanente por alcanzar determinado estatus social, lucha que está caracterizada por la explotación laboral, el sometimiento a los dictámenes del mercado, la insatisfacción periódica y la ruptura de relaciones sociales.

dijous, 20 de juny del 2019

«Ellos entendieron que era más sencillo crear consumidores que someter a esclavos»: Noam Chomsky


“La industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad es la que se dedica a la creación de consumidores. Este es un fenómeno que se desarrolló en los países más libres, en Gran Bretaña y los Estados Unidos.

Y la razón está muy clara. Se volvió clara hace aproximadamente un siglo, cuando esta industria se dió cuenta de que no iba a ser fácil controlar a una población con el uso de la fuerza.
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Habían ganado demasiada libertad: sindicatos, parlamentos con partidos para los trabajadores en muchos países, el derecho al voto de la mujer… Por lo tanto, tenían que encontrar otros medios para controlar a la gente.


“Mientras la población general sea pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio de los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que quieran, y los que sobrevivan se quedarán a contemplar el resultado”.


“La posverdad describe las nuevas maneras en que se expresa un viejo fenómeno: la propaganda. Esta siempre ha sido un instrumento a través del cual se “crean verdades” que no corresponden a los hechos, pero que terminan siendo validadas por las mayorías en función de su repetición incesante o de mecanismos similares.”

Dice Noam Chomsky que la mayoría de la gente ha perdido calidad de vida en las últimas décadas. Lo atribuye a las políticas neoliberales impulsadas desde Estados Unidos e Inglaterra. Lo cierto es que el grueso de las personas experimenta una mezcla de enojo y miedo que termina convirtiéndose en desconfianza y escapismo.




dimecres, 7 de desembre del 2016

“Compre usted para ser feliz”


Nos bombardean constantemente a través de los medios de transmisión o medios de adoctrinamiento: compre la casa de sus sueños, el reloj que le hará sentir bien...apueste su dinero al poker on line o cómprese un coche nuevo...y así hasta un sin fin de mensajes diarios a los que todos estamos expuestos por el solo hecho de encender la televisión, abrir el periódico o navegar por la red. “Si compra mi producto usted será feliz”, parece ser la consigna, y la consigna, generalmente, es creída.




La publicidad, en efecto, nos transmite directamente un mensaje claro: “debe usted comprar mi producto”, pero asociado a esto se nos “cuelan” una serie de mensajes o supuestos que a menudo pasan inadvertidos como también sus consecuencias, supuestos que son mayoritariamente aceptados. El primero de ellos es el de la infelicidad humana. Los seres humanos somos infelices ya que nos falta algo: nos falta un producto, la mercancía que se nos anuncia. Sin él, la vida no tiene sentido. El primer supuesto es por tanto que debemos creernos infelices.

El segundo supuesto es el que ya hemos comentado, que si compramos el producto nos sentiremos mejor. Veo al señor o a la señora que aparece en el anuncio y me transmiten felicidad, tienen una sonrisa de oreja a oreja; la familia que sale en el anuncio televisivo parece feliz, así es que mi familia y yo también lo seremos si adquiero el producto: debo comprar.

divendres, 7 d’octubre del 2016

Descubre cómo nos engañan las grandes corporaciones


Según especialistas, la publicidad es parte integral de la economía de consumo, si no se estimula el deseo del consumidor, no serían posibles las ventas y la creación de nuevas necesidades.

Ambos productos cumplen una función de lavado de las prendas de vestir y poseen activos químicos, la única diferencia es la presentación comercial.





Pollos hacinados, lo que dice la etiqueta no refleja la realidad. Palabras como “Producto fresco de la granja”, “100% Natural” o “Producto seleccionado”, muchas veces aparece en las etiquetas de los alimentos de carnes, lácteos, entre otros. Sin embargo, los animales se encuentran en estado de confinamiento.



Para incrementar sus ganancias, muchas empresas infringen la ley explotando a niños en países pobres. En la actualidad, el mundo que nos rodea está intentando cambiar nuestro comportamiento constantemente, y lo que debemos buscar es cómo protegernos de esta economía de consumo y cómo hacer perceptible lo imperceptible