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dissabte, 27 d’abril del 2019

Deforestación masiva: el comercio mundial tala árboles en Brasil e Indonesia


El consumo de carne de res, aceite de palma y soja está provocando una gran deforestación en las áreas de selva tropical, especialmente en Brasil e Indonesia, lo que también afecta al cambio climático.

Desde hace mucho tiempo, se sabe que el aceite de palma en la margarina y otros productos de consumo acelera la desforestación en países como Brasil e Indonesia. Martin Persson, investigador de la Chalmers University en Suecia, y un equipo de investigación internacional analizaron en qué medida la demanda de materias primas como el aceite de palma, carne de vaca y productos con soja impulsa la tala de árboles.




El estudio publicado la semana pasada arrojó que entre el 29 y el 39 por ciento del dióxido de carbono liberado por la deforestación es causado por el comercio internacional. La tala de bosques se lleva a cabo para ganar espacio para prados y zonas agrícolas y productos que se consumen principalmente en el extranjero.

En muchos países ricos, escriben los autores de dicho estudio, las emisiones causadas por la deforestación en el extranjero y las importaciones son incluso mayores que las emisiones de la agricultura nacional. Este es un aspecto relevante a la hora de medir las emisiones de CO2, es decir, de determinar quién es el verdadero responsable.

dijous, 20 de setembre del 2018

GANADERÍA: Producción animal, más allá del sí o el no


La previsión de aumento de las exportaciones ha impulsado un sector cárnico dominado por la ganadería intensiva, a pesar de los problemas ambientales y sociales que genera.

La conveniencia de la carne y otros productos de origen animal en nuestras dietas es un tema que está saltando a las tribunas de actualidad de forma recurrente y no exenta de polémica. Algunas instituciones internacionales advierten de los riesgos para la salud derivados de su consumo excesivo, diversas organizaciones ecologistas abogan por reducirlo drásticamente e incluso el diario The Guardian, citando a la revista Science, afirmaba que dejar de comer carne sería la acción individual más eficaz para defender el medio ambiente



Comer carne barata producida de forma intensiva está provocando deforestación y especulación con la tierra cultivable, contaminación de aguas y la emisión de enormes cantidades de gases de efecto invernadero. El movimiento animalista, con cada vez más influencia social, trabaja para eliminar completamente estos productos de nuestra alimentación por motivos éticos. Más pragmáticos, los grandes inversores hacen cábalas sobre la llamada “carne de laboratorio” con el objetivo de aprovechar tendencias de mercado. Aunque el reciente informe de Greenpeace La insostenible huella de la carne en España, indica que nuestro consumo de carne está disminuyendo desde 2002, las estadísticas globales muestran la tendencia contraria. En los próximos años se espera un incremento muy elevado de consumo de carne industrial tanto en África como en Asia y Latinoamérica, lo que está generando una expectativa de incremento de las exportaciones en países productores como el nuestro.

diumenge, 10 de juny del 2018

¿La mejor manera de salvar el planeta? Abandonar la carne y los productos lácteos


Todas las pruebas apuntan ahora en una dirección: el cambio crucial es pasar de una dieta basada en animales a una basada en plantas. Un artículo publicado la semana pasada en Science revela que aunque algunos tipos de producción de carne y lácteos son más dañinos que otros, todos son más dañinos para el mundo vivo que el cultivo de proteínas vegetales. Demuestra que la ganadería ocupa el 83% de las tierras agrícolas del mundo, pero sólo aporta el 18% de nuestras calorías. Una dieta basada en plantas reduce el uso de la tierra en un 76% y reduce a la mitad los gases de efecto invernadero y otras contaminaciones causadas por la producción de alimentos.





Más perjudicial aún es la carne de granja: los impactos ambientales de la conversión de la hierba en carne, según el documento, “son inmensos bajo cualquier método de producción practicado hoy en día”. Esto se debe a que se necesita tanta tierra para producir cada filete o chuleta alimentada con pasto. Aunque en todo el mundo se utiliza aproximadamente el doble de tierra para el pastoreo que, para la producción de cultivos, sólo proporciona el 1,2% de la proteína que comemos. Si bien gran parte de estos pastizales no pueden ser utilizados para cultivos, pueden ser utilizados para la recuperación de la vida silvestre: permitiendo la recuperación de los ricos ecosistemas destruidos por la ganadería, absorbiendo el dióxido de carbono de la atmósfera, protegiendo las cuencas hidrográficas y frenando la sexta gran extinción en su camino. La tierra que debería dedicarse a la preservación de la vida humana y del resto del mundo vivo se utiliza actualmente para producir una pequeña cantidad de carne.

diumenge, 5 de març del 2017

Tomar el toro por los cuernos: reducir la producción industrial de carne y lácteos puede frenar su impacto negativo en el clima


Cuando pensamos en los grandes causantes del cambio climático, con frecuencia pensamos en automóviles y transporte aéreo. Pero los cambios producidos durante el siglo pasado en el modo en que son producidos y consumidos  los alimentos, ha resultado en emisiones de gases con efecto de invernadero mayores que las procedentes del transporte. ¿El principal culpable? La producción industrial de carne y lácteos.




No es posible continuar por este camino sin rebasar el objetivo establecido por los gobiernos en París en 2015, de dos grados Celsius para el año 2050.[3] Reducir el consumo de carnes y lácteos es un imperativo, especialmente en EUA, Europa y otras naciones ricas que llevan décadas subsidiando la producción industrial de carnes y lácteos. Las leyes en estos países han generado ganancias astronómicas para las corporaciones erosionando la salud de sus poblaciones mientras dañaron las condiciones climáticas el planeta.



dimarts, 10 de gener del 2017

10 cosas que podemos hacer en 2017 para salvar al planeta


“Cada vez que nos enfrentamos al fin de otro año, la mayoría de nosotros hace una lista de buenas intenciones para el próximo. Esperamos que estos consejos sean parte integrante de la tuya, por el bien de todos los que habitamos este hermoso, pero cruelmente castigado punto azul del Universo, llamado Tierra.”




La lucha activa contra el Cambio Climático y sus consecuencias debe seguir siendo una prioridad en la vida diaria de todos los habitantes del planeta también en 2017, si no queremos acabar con él y quedarnos sin el único hogar que hasta ahora conocemos es capaz de albergarnos.

Reciclar, Reutilizar, Come menos carne, Cambia tus hábitos de transporte, Cuida el agua en casa, Sé políticamente consciente, Reduce el desperdicio de alimentos, Come y compra localmente, Sé participe del cambio, Cambia el chip


dimecres, 14 de desembre del 2016

"Para luchar contra el cambio climático debemos reducir cinco veces el consumo de carne"


La ganadería emite más del 14,5% de los gases de efecto invernadero mundiales. El eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi, explica que en el mundo se consume una media de 40 kg de productos de origen animal por persona y año, 100 kg en España y que para lograr que el planeta sea sostenible, debiera ser de 20 kg, bienestar animal aparte.




La ganadería es uno de los sectores que más gases de efecto invernadero (GEI) emiten con más del 14,5% según la Organización Mundial de la Alimentación y Agricultura (FAO por sus siglas en inglés). Para expertos del Banco Mundial, este sector encabezaría el ranking de GEI totales emitidos a nivel mundial, con más del 50%, si se contabilizaran sus emisiones indirectas. Por ello, ecologistas y animalistas señalan la importancia de reducir el consumo de carne para limitar la actividad ganadera, luchar contra el cambio climático y favorecer el bienestar animal.

diumenge, 30 d’octubre del 2016

La ONU reconoce el impacto de la producción de carne sobre la deforestación y el acaparamiento de tierras


"A pesar de tener aspectos positivos,  La Coalición Mundial por los Bosques (GFC por sus siglas en inglés), lamenta el carácter contradictorio de estas recomendaciones, ya que no abordan de forma adecuada el impacto de la producción ganadera sobre el cambio climático o los derechos humanos. 'Las recomendaciones del CSA no añaden nada a los compromisos sobre cambio climático existentes, lo cuales piden una transformación radical en todos los sectores, especialmente en el sector ganadero'."




21 de octubre del 2016: esta semana el Comité de la Seguridad Alimentaria Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (CSA)(1) ha adoptado una serie de recomendaciones en su reunión anual en Roma, que hacen énfasis en la necesidad que hay de abordar los impactos que tienen la producción insostenible de carne y de productos lácteos sobre la deforestación, el acaparamiento de tierras y la seguridad alimentaria.

dilluns, 11 de juliol del 2016

El costo ambiental de comer carne



A medida que avanzan las ciencias ambientales, es cada vez más evidente que el apetito humano de carne animal agrava la mayoría de los problemas ambientales, como la deforestación, la erosión, la escasez de agua potable, la contaminación atmosférica y del agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.



Nos guste o no, comer carne es un problema para todos en el planeta.

Pregunte si comer carne es un asunto de preocupación pública y verá que la mayoría de las personas quedan sorprendidas. Comer o no carne (o cuánta) es un tema personal, dirán. Tal vez tiene algunas implicancias para su corazón, especialmente si usted tiene sobrepeso. Pero no es un tema público importante que se espere que aborden los candidatos a la Presidencia o al parlamento, como la educación, la economía, o la salud de la población.

Incluso si usted es uno de los pocos que reconocen que comer carne tiene importantes implicaciones ambientales, éstas pueden parecer relativamente pequeñas. Sí, ha habido informes sobre la tala del bosque tropical para favorecer a los latifundistas, y las praderas nativas están siendo destruidas por la ganadería. Pero hasta hace poco, pocos ecologistas han sugerido que comer carne tenga la misma importancia que los asuntos que abordan Greenpeace o Amigos de la Tierra.