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dimarts, 22 de gener del 2019

Terrorismo espiritual en América Latina El dios de la esquizofrenia


En Europa capea a sus anchas el materialismo y hace tiempo que fue proclamada la muerte de Dios por los filósofos más connotados. Pero en Latinoamérica la cosa es de otro color pues la fe ciega en el padre creador y su hijo Jesucristo es el pan nuestro de cada día. Aunque la religión Católica, tradicionalmente mayoritaria, ve amenazada su hegemonía por las sectas cristianas. En países como Guatemala, Honduras o el Salvador, ya los han desbancado; y en otros como Colombia, el Perú, Ecuador, México o Brasil su crecimiento es imparable y no tardarán mucho tiempo en superarlos.




La religiosidad es uno de los cimientos más importantes del ser humano y como tal un filón explotado a destajo por las religiones. En nombre de Cristo y la salvación de las almas se obtienen inmejorables réditos económicos. La industria de la fe se ha convertido en un artículo más de consumo, el negocio más lucrativo, pero también el más peligroso para la salud mental de los creyente

La imposición del catolicismo provoca un trauma espantoso entre los nativos pues tienen que renunciar a su ser; a sus nombres y apellidos, a sus dioses, a su lengua y hasta su piel. Lo primero: arrepentirse del pecado original porque son culpables y deben ser purificados con las aguas del bautismo. Los misioneros creían que estaban poseídos por el demonio y no había otra opción que exorcizarlos. Aplicaron el ingenioso método de sembrar el terror para que los condenados confesaran sus pecados. Tamaña empresa contó con la inestimable ayuda de la inquisición que perfeccionó las artes de la tortura facilitando tan nobles propósitos.

En Latinoamérica el pueblo es muy proclive a la dependencia espiritual y afectiva.  Necesitamos imperiosamente alguien que nos guíe en este “valle de lágrimas”, un caudillo que nos devuelva la esperanza, un redentor que nos colme de bendiciones. De ahí que las sectas hayan triunfado al cederle el protagonismo a los devotos.  La eucaristía es una verdadera fiesta amenizada por grupos musicales donde éstos se sienten parte de una gran familia que los respalda y protege. Prometiendo el oro y el moro proliferan las iglesias adventistas, Bautistas, Evangélicas, Mormones, Testigos de Jehová, Niños de Dios, Pentecostales, Cuadrangulares y una interminable lista imposible de reseñar en esta crónica.

divendres, 18 de gener del 2019

A mi amigo Bernardo, sacerdote de la iglesia de los pobres


Quiero dejar constancia de mi homenaje al padre Bernardo Boulang, mi amigo del alma, “sacerdote sin frontera” nacido en Normandía, Francia, que falleció al final del año pasado. Tenía 88 años y había entregado 30 años de su vida a América Central, siempre comprometido con las causas de los pobres.



Amigo Bernardo, te vas y te quedas, amigo de los pobres para siempre

Te vas porque compartiste tu pan, tu vida, tu fe hasta lo extremo.

Te vas tranquilo y feliz porque simplemente puedes decir: ¡misión cumplida!

No veremos más tu cálida sonrisa, tus grandes manos siempre abiertas, tu estatura decidida.

No nos ofrecerás más este viejo calvados, sabroso alcohol normando, que nos calentaba el cuerpo y el corazón.

Pero te quedas porque no viviste en vano en esta América Central que amabas tanto.

Habías hecho tuyas las opciones de los pobres, sus luchas, sus sufrimientos, sus muertes, sus esperanzas, su fe.

El Reino fue tu utopía a construir cada día un poco más.


Muchas y muchos estamos contigo para siempre, Bernardo, Compañero del Reino.


diumenge, 18 de març del 2018

EL POPULISMO RELIGIOSO SE INSERTA EN LA POLÍTICA DE AMÉRICA LATINA. Por Jerónimo Giorgi*


La participación de las iglesias evangélicas o neopentecostales en la política latinoamericana crece día a día y alimenta las facciones políticas de la ultraderecha para impulsar su agenda conservadora. Ya sea a través de candidatos propios o apoyando líderes afines, definen elecciones y presionan en la toma de decisiones, gracias a su poder retórico que canaliza la desesperanza en la política.



La asociación entre religión y política no es cosa nueva. Históricamente la Iglesia Católica ha estada vinculada, generalmente, con los partidos conservadores o  ultraconservadores, así como con movimientos como Tradición, Familia y Propiedad surgido en la década del 60 y vinculado a las dictaduras del cono sur. La religión católica también ha estado presente con diversas posturas políticas a través de la democracia cristiana, que en algunos países llegó a la presidencia. E incluso en la izquierda, a partir del Concilio Vaticano II, el movimiento de la Teología de la Liberación tuvo una gran influencia. En la actualidad, el catolicismo sigue presente en la retórica política de gran parte de los países latinoamericanos.

dissabte, 10 de febrer del 2018

La re-espiritualización de la política


El 2018 presentará más de una decena de citas electorales para Latinoamérica[1] y las iglesias neo-pentecostales (o evangélicas como se les conoce popularmente) tendrán una participación relevante en la mayoría de los países de la región, luego de algunas décadas de instalación como mediadores de la fe, de la mano de su “centro espiritual” situado en los Estados Unidos[2]. Aunque su accionar es relativamente nuevo, hablar de la participación política de las religiones no es una novedad. Es extensa la historia de la iglesia católica como agente cohesionador y reproductor de la cultura colonial sobre el sentido común de la población, de su influencia en los debates políticos de la formación de los Estados-Nación latinoamericanos[3], y de su ascendencia sobre las élites dominantes de las instituciones gubernamentales.



El poder adquirido por estas iglesias neo-pentecostales y su creciente influencia en las elecciones, lleva a preguntarse por las razones de su relevancia política, y también por cómo han desafiado el poder simbólico y político de la iglesia católica; o cómo y por qué llegaron a participar de la política con candidaturas propias o aliadas de los partidos políticos. Interrogantes que se avivan ante las evidencias de la efectividad y visibilidad  de su participación electoral, apoyados por sus redes de feligreses, y con la creciente capacidad económica, comunicacional y logística que les permite una agenda electoral conservadora, funcional al neoliberalismo y contraria a derechos y libertades republicanas

diumenge, 19 de novembre del 2017

Iglesias evangélicas y el poder conservador en Latinoamérica


La participación pública de pastores y seguidores de iglesias evangélicas o neopentecostales en los procesos electorales viene creciendo y haciendo sinergia en la ofensiva conservadora vivida en la región. Se han vuelto una parte activa, con diversos niveles de protagonismo, de las facciones de derechas en sus respectivos países. Participan en elecciones –con candidaturas propias o pautadas– utilizando su poder simbólico y retórico para vincular las creencias de la fe a la elección de ofertas políticas, canalizando la desesperanza social de la población/feligreses (en su mayoría pobre) y su enojo con los partidos políticos (que no les articulan, ni les dan respuestas) de tal manera que combinan el poder de convicción de la predestinación religiosa de la salvación pos-existencial al discurso político de un porvenir moralizador y bíblico como redención terrenal.



Según informes periodísticos, existen más de 19 mil iglesias neopentecostales en el continente, que organizan a más de cien millones de creyentes, es decir, una quinta parte de sus habitantes[1]. Estas cifras indican un desplazamiento de la Iglesia Católica, con sus distintas congregaciones, como estructuras mediadoras del poder simbólico de la fe de los latinoamericanos[2]. La estructura de la iglesia católica parece haber perdido el monopolio de la fe y poco a poco va dejando de ser el bastión de legitimación -de evasión o consulta- de las creencias y ofertas políticas[3] para la mayor parte de la población.