divendres, 18 de gener del 2019

A mi amigo Bernardo, sacerdote de la iglesia de los pobres


Quiero dejar constancia de mi homenaje al padre Bernardo Boulang, mi amigo del alma, “sacerdote sin frontera” nacido en Normandía, Francia, que falleció al final del año pasado. Tenía 88 años y había entregado 30 años de su vida a América Central, siempre comprometido con las causas de los pobres.



Amigo Bernardo, te vas y te quedas, amigo de los pobres para siempre

Te vas porque compartiste tu pan, tu vida, tu fe hasta lo extremo.

Te vas tranquilo y feliz porque simplemente puedes decir: ¡misión cumplida!

No veremos más tu cálida sonrisa, tus grandes manos siempre abiertas, tu estatura decidida.

No nos ofrecerás más este viejo calvados, sabroso alcohol normando, que nos calentaba el cuerpo y el corazón.

Pero te quedas porque no viviste en vano en esta América Central que amabas tanto.

Habías hecho tuyas las opciones de los pobres, sus luchas, sus sufrimientos, sus muertes, sus esperanzas, su fe.

El Reino fue tu utopía a construir cada día un poco más.


Muchas y muchos estamos contigo para siempre, Bernardo, Compañero del Reino.


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