divendres, 18 de gener del 2019

La ingobernabilidad de Trump, ¿un aliado deseable?


A inicios del 2019, la Cumbre de Lima y la gira del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, por América Latina (y como antesala del acto de toma de posesión de Nicolás Maduro en Venezuela), parecen mostrar parte del rumbo que tomará la diplomacia regional. La fuerte alianza de un Gobierno, como el de Jair Bolsonaro con Donald Trump, despiertan las voces de alerta debido a sus inclinaciones político-ideológicas pero, sobre todo, en cuanto al potencial belicista de ambos. No obstante, hay algo que se pierde en los análisis que hacemos desde América Latina: el Gobierno de Trump es el más inestable de EE. UU. desde la administración de Richard Nixon, a principios de los ’70. El impacto en la política nacional provocado por la crisis migratoria en la frontera con México es un indicador más de la ingobernabilidad de Trump.



Con el Gobierno de Trump se ha visibilizado la polarización social, económica y política de la sociedad estadounidense, y también las tensiones entre la Casa Blanca y el Deep State, en particular, en asuntos de política exterior (mostrando como nunca la existencia de ese grupo selecto, que nadie eligió por las urnas, pero que maneja desde las sombras las decisiones en cuanto a relaciones exteriores). Con Trump estalla la disputa al interior de los partidos tradicionales: los republicanos se debaten entre ser fieles al establishment de su partido o inclinarse hacia la política suis-generis del espectáculo de Donald Trump (¡que hace ganar elecciones!); los demócratas parecen salir a la superficie (luego del hundimiento provocado por la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de 2016) reclamando un lugar para políticas de corte bienestarista o incluso socialistas, de la mano de nuevos líderes y lideresas (que se autoproclaman a la izquierda del establishment demócrata).

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