Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Redistribución de la riqueza. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Redistribución de la riqueza. Mostrar tots els missatges

dimecres, 6 de maig del 2020

CRISIS ECONÓMICA ¿Esto lo arreglamos entre todos? El (im)posible futuro del “milagro español”


Apostar por una redistribución de la riqueza o garantizar el modelo de acumulación. Esta es la disyuntiva estratégica a la que nos enfrentamos para responder a una crisis socioeconómica que no ha hecho más que empezar.

Los términos de la partida están claros. “Es el momento de que aquellos que quieren destruir el sistema tienen que ser apartados”. Las palabras del presidente de la Cámara de Comercio de España sintetizan las posiciones que defiende la clase dirigente del capitalismo español. No en vano, podrían llegar a estar en riesgo los privilegios y las ganancias acumuladas durante décadas con la expansión de los negocios de las grandes empresas españolas. “Al conjunto de la sociedad le ha ido muy bien con la economía social de mercado que tenemos”, advierte José Luis Bonet, y tira por elevación: “Si alguno piensa que la solución es cargarse el sistema está muy equivocado”.




Apostar por una redistribución de la riqueza o garantizar el modelo de acumulación. Esta es la disyuntiva estratégica a la que nos enfrentamos para responder a una crisis socioeconómica que no ha hecho más que empezar. El resultado de esta elección, que no puede disociarse del cuestionamiento sistémico relacionado con la extensión de las desigualdades y el agravamiento de la crisis socioecológica, va a marcar los próximos tiempos. O se opta decididamente por aplicar medidas redistributivas que compensen la falta de ingresos de amplias capas de la población, o se va a profundizar mucho más la brecha social que ya se había agrandado en la última década con las políticas para fomentar la “recuperación”. Lo primero pasa por un conflicto inevitable con las grandes corporaciones e implica una gigantesca disputa —política, económica, jurídica y cultural— con las instituciones dominantes de nuestro tiempo; lo segundo contribuye a consolidar las dinámicas de desposesión, expulsión y necropolítica que han abonado el terreno para el auge de un nuevo espacio neofascista a escala global.

dimecres, 16 d’octubre del 2019

“Lo que hemos hecho es refundar Bolivia, acabar con el Estado colonial y crear un Estado Plurinacional”


Con la nueva política económica de recuperar nuestros recursos naturales, rescatar las empresas estratégicas y sobre todo las inversiones pequeñas, medianas y grandes. Después de esto vino un tema de planificación, acompañado de inversión a la cabeza del Estado, apuntalado también por el sector privado y sectores asociativos. Entonces, estamos haciendo inversión bajo una política de economía plural. Nos han sorprendido los resultados, yo quiero ser muy sincero, no pensábamos que con la nacionalización de los recursos naturales rápidamente iba a cambiar la situación de todo el país, pero ha empezado a cambiar y eso nos compromete como autoridades y como pueblo, porque se ven los resultados gracias al Proceso de Cambio, y la nacionalización se acompaña de políticas sociales.


Días antes de las presidenciales del 20-O, el presidente Evo Morales concedió una entrevista exclusiva a Correo del Alba, donde hace un balance del Proceso de Cambio y ahonda en el futuro mediato de Bolivia, de cara al bicentenario.


En lo político lo que hemos hecho es refundar Bolivia, acabar con el Estado colonial y crear un Estado Plurinacional. Con esta refundación, constitucionalmente reafirmamos el gran pedido clamoroso del pueblo boliviano, de que todos tenemos los mismos derechos y beneficios. El sector más abandonado por la historia era el movimiento indígena y las mujeres, ahora ambos tienen los mismos derechos que el resto.

En materia social el mayor logro ha sido la redistribución de las riquezas. Antes no habían programas sociales, menos productivos; aunque para el sector privado hasta habían leyes, y los mal llamados “hospitales de empresas”. Yo entendía que las empresas privadas estaban enfermas y que había que hacerlas curar y veía que se sacaban créditos para donar a los grandes empresarios. Que el Estado neoliberal curaba la enfermedad de las empresas privadas, claro, mientras los pobres no tenían nada y vivían a su suerte.

divendres, 26 de juliol del 2019

El círculo vicioso de la concentración de la riqueza


Con frecuencia leemos estadísticas que nos ilustran sobre la acelerada concentración de la riqueza en el mundo; unos pocos multimillonarios acumulan mayor riqueza que la mitad más pobre del planeta, y el 1 % más rico de la población posee más de la mitad de la riqueza mundial. Asistimos resignados, cual meros espectadores, a un brutal e inhumano proceso de concentración. Esa resignación a menudo se basa en la certeza de que existen enormes poderes capaces de resistir cualquier intento de cambio, y también en que a veces las poblaciones son contradictorias e individualistas, y su comportamiento es funcional a un capitalismo consumista que conduce inevitablemente a dicha concentración.




En cualquier caso, si alguna esperanza hubiera de poder revertir esa tendencia, la depositaríamos en el Estado, porque es el que podría modificar la matriz distributiva. Pero dudamos cuando vemos que a menudo es coptado por el poder económico, y sus políticas agudizan el problema. Porque ese poder tiene capacidad para manejar los medios de comunicación que influyen en el electorado, tiene recursos para comprar voluntades en los tres poderes del Estado, y tiene la fuerza para presionar, chantajear y disciplinar. Desde luego que esta mecánica perversa suele tener fisuras, porque tarde o temprano genera sufrimiento en las poblaciones, y las crisis políticas brindan oportunidades para un cambio. Pero no es condición suficiente, porque en la historia mediata e inmediata hay ejemplos en los que, aun contando con el poder estatal, se fracasó en la búsqueda de modelos alternativos, tal vez porque no se comprendieron todos los factores que gravitan en la concentración de la riqueza y se abordaron más las consecuencias que las causas.

dissabte, 2 de març del 2019

Redistribuir la riqueza, reto para la izquierda


Con los gobiernos de Mariano Rajoy y el último de Pedro Sánchez llevamos ya cinco años en los que se ha empezado a salir del ciclo de crecimiento negativo abierto por el estallido de la crisis en 2008. Hay dinero. El PIB en 2013 cayó a su nivel más bajo del ciclo, hasta 1,0 billones de euros; 2018 se ha cerrado con un PIB de 1,2 billones, ¡200 000 millones de euros más!

La mejoría económica es notable. Las ganancias de los bancos y oligopolios lo ponen de manifiesto. El Santander ganó casi 1200 millones el año pasado. Telefónica 3331 millones, 200 millones más que en 2017. Iberdrola 3014 millones, 210 millones más. Solo ellos tres han aumentado sus beneficios en más de 1600 millones en un año.




Pero esa recuperación no llega a las clases populares. Somos el segundo país de la Unión Europea donde más crecen las desigualdades. De esos números básicos se deduce que el problema principal de nuestro país es la redistribución de la riqueza. No es “repartirla”, sino transferir una parte de los que más ganan, una minoría de bancos, grandes fortunas y el capital extranjero, para hacer frente a las necesidades de la gente y del desarrollo del país.

La redistribución de la riqueza es un elemento de cohesión social y de unidad entre todos los ciudadanos de España. Un elemento de justicia social básico que defiende cualquier hombre y mujer de bien.


dimecres, 21 de novembre del 2018

Las claves del éxito de la política social en Bolivia


La inversión y el gasto social son dos de los principales mecanismos que tiene el Estado para desarrollar su política social y luchar contra la pobreza y la desigualdad. Pero la eficacia de las políticas sociales vendrá también determinada por el contexto de estabilidad macroeconómica y, en este sentido, mantener la inflación en niveles relativamente bajos es clave para el éxito de la dichas políticas.




Un caso paradigmático de éxito de la política social, consiguiendo buenos resultados a la hora de la reducción de la pobreza y desigualdad, ha sido boliviano desde el año 2006. En función de los datos de la Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia ha conseguido pasar de un nivel de pobreza del 59,9% en el año 2016, al 36,4% para finales del 2017, cifra que supone el nivel histórico más bajo. En cuanto a la desigualdad de ingresos medida por el índice de Gini, ésta se ha reducido desde el 0,60 hasta el 0,47 entre el año 2005 y el 2014, según los datos publicados por el Banco Mundial (BM). Este éxito se ha conseguido mediante la puesta en marcha de diferentes programas sociales que han contribuido a la redistribución de los ingresos.

Pero, ¿cuáles son los principales programas sociales llevados a cabo por el Estado boliviano, y cuáles son las principales claves del éxito de los mismos?

divendres, 23 de febrer del 2018

CONSUMO: El consumo de la felicidad


La autora del texto analiza la relación entre el consumismo y la crisis ecosocial. Pero ¿qué relación tiene la sociedad de consumo con la felicidad? ¿Puede ayudar la búsqueda de la felicidad a generar sociedades más sostenibles y justas? ¿Consumimos felicidad?

En una sociedad marcada por la centralidad de los indicadores económicos y por el crecimiento continuo, podríamos pensar que es este factor el que más efectos tiene en la felicidad de las personas. El economista Richard Easterlin [1], comparó la evolución de los ingresos y la percepción de felicidad. Demostró que el aumento de riqueza lleva aparejado un incremento de satisfacción hasta un cierto umbral pero que una vez superado este, la felicidad no crece paralelamente.




Así, el incremento de riqueza que se produjo en Estados Unidos entre 1945 y 1974, que duplicó el Producto Interior Bruto (PIB), no supuso un aumento relevante en la tasa de felicidad de su población. Su teoría sugiere que, una vez que las necesidades básicas están cubiertas, las políticas deberían centrarse en aumentar la satisfacción a través de medidas de articulación comunitaria y de redistribución de la riqueza y no en el crecimiento económico. En este sentido, “la economía de la felicidad”, pone en cuestión la teoría tradicional económica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor será su nivel de felicidad y da énfasis a la importancia de la felicidad social, que se da en entornos solidarios, equitativos, afianzados en la comunidad, con menor polarización social y violencia estructural, y que suponen calidad de vida de todas las personas.